Cádiz vivió en la noche del sábado 26 de septiembre una jornada especialmente significativa con la procesión extraordinaria de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amor, organizada con motivo del 75.º aniversario fundacional de la hermandad. El Señor regresó a la iglesia de San Francisco desde la Catedral de Cádiz, donde había permanecido desde la tarde del viernes, cuando fue trasladado en procesión desde su sede canónica.
La salida extraordinaria puso el punto culminante a dos jornadas de celebración en torno a una de las devociones más características de la Semana Santa gaditana. El cortejo partió de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral y recorrió buena parte del centro histórico de la ciudad antes de alcanzar la plaza de San Francisco, donde estaba prevista la entrada del paso en la madrugada del domingo 27 de septiembre, en torno a las 2.30 horas.
La imagen salió a la calle aproximadamente a las nueve de la noche, sobre el paso de misterio de la corporación y con una configuración especialmente cuidada para la ocasión. El Nazareno del Amor vistió una túnica blanca bordada en oro, una pieza de gran riqueza ornamental que fue cedida para esta efeméride por un hermano. La obra fue ejecutada por el taller de las Hermanas Rama, de Brenes, siguiendo un diseño del artista sevillano José Naranjo.
La túnica, confeccionada en tisú blanco y plata, presenta una composición vegetal simétrica, con flores, semillas, ramas, palmetas, elementos inspirados en las flores del cardo, guirnaldas de laurel y espejos de talco. En su ejecución se emplearon distintos materiales y técnicas de bordado en oro, entre ellos hilos metálicos, lentejuelas, canutillo, pedrería, cartulinas y otros recursos propios de la tradición del bordado cofrade.
La elección de esta vestimenta aportó al conjunto una imagen solemne y diferenciada, acorde con el carácter extraordinario de la jornada. Junto al Señor volvió a figurar la imagen del Cirineo, Simón de Cirene, que representa la quinta estación del vía crucis: el momento en el que Jesús es ayudado a portar la cruz. Su presencia reforzó la iconografía habitual del paso de misterio y completó una escena que la hermandad quiso mostrar con especial significación en el marco de su aniversario.
El conjunto incorporó también las potencias estrenadas para la ocasión, diseñadas por Curro Claros y realizadas por Villarreal, según la información publicada por Diario de Cádiz. Asimismo, el paso lució los candelabros de guardabrisas cedidos por la Hermandad de Humildad y Paciencia de Cádiz, una colaboración que ya había estado presente durante el traslado de ida a la Catedral.
La Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal acompañó musicalmente al Nazareno del Amor durante el regreso. La formación sevillana imprimió al cortejo el carácter propio de una salida extraordinaria, acompañando el avance del paso por las calles gaditanas y subrayando los momentos más destacados del recorrido.
El itinerario se inició en la Catedral y continuó por Arquitecto Acero, plaza de la Catedral, Cobos, Cristóbal Colón y la avenida del 4 de Diciembre. Desde allí, la procesión accedió a Rubio y Díaz para alcanzar la plaza de San Agustín y continuar por Cardenal Zapata y José del Toro. Posteriormente, el paso recorrió la calle Ancha, una de las vías más significativas del itinerario, antes de tomar San José, la plaza de Mina y el callejón del Tinte, último tramo antes de la llegada a la plaza de San Francisco y la entrada en el templo.
El recorrido permitió que el Nazareno del Amor atravesara algunos de los espacios más representativos del casco histórico gaditano. La salida desde la Catedral, la presencia del paso en la plaza de la Seo y su tránsito por calles como Cobos, Cristóbal Colón, José del Toro, Ancha y San José otorgaron a la procesión una dimensión singular, tanto por el marco urbano como por el carácter conmemorativo de la cita.
La jornada estuvo acompañada por una notable presencia de público, según la cobertura gráfica y audiovisual difundida por los medios locales. Numerosos gaditanos y visitantes siguieron el paso durante el recorrido, especialmente en los puntos más céntricos y en las calles próximas a San Francisco. La procesión coincidió además con la salida extraordinaria de la Virgen de la Merced, circunstancia que convirtió el sábado en una jornada especialmente intensa dentro del calendario cofrade de la ciudad. Ambos cortejos llegaron a coincidir en el entorno de la plaza de la Catedral.
La celebración del sábado había estado precedida por el traslado del Nazareno del Amor desde San Francisco hasta la Catedral, realizado el viernes 25 de septiembre. El Señor salió entonces de su sede a las seis de la tarde y recorrió las calles Tinte, plaza de Mina, San José, Ancha, Novena, Barrié, plaza de las Flores, Compañía y Catedral. En aquella ocasión, el acompañamiento musical corrió a cargo de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Salud, de la Hermandad de Los Gitanos de Sevilla.
Durante el traslado de ida, el Señor apareció con una estética vinculada a los orígenes de la corporación, vestido con túnica morada lisa y sin la presencia del Cirineo. La imagen permaneció posteriormente en la Catedral, donde el sábado por la mañana presidió la misa pontifical conmemorativa del 75.º aniversario fundacional de la hermandad.
La procesión extraordinaria de regreso fue, por tanto, la culminación de un programa de actos que la corporación había preparado para recordar sus tres cuartos de siglo de historia. La efeméride, inicialmente prevista para el mes de julio, tuvo que ser trasladada a septiembre. Finalmente, el aniversario pudo celebrarse con el Señor recorriendo las calles de Cádiz en una configuración excepcional y acompañado por una formación musical de reconocido prestigio.
La elección de la Catedral como punto de partida subrayó la relevancia institucional y religiosa de la celebración. Tras la misa pontifical, el regreso a San Francisco permitió completar simbólicamente el recorrido entre ambos templos, vinculando la sede catedralicia con la casa de la hermandad y con el espacio desde el que el Nazareno del Amor protagoniza cada año su estación de penitencia.
La entrada en San Francisco, ya entrada la madrugada, puso fin a una procesión prolongada y de marcado carácter extraordinario. El paso regresó a su sede después de atravesar el centro histórico, dejando una estampa singular en la memoria cofrade gaditana: la del Nazareno del Amor bajo la luz de los guardabrisas, con túnica blanca bordada, acompañado por el Cirineo y avanzando al compás de Santa María Magdalena de Arahal.
Con esta celebración, la Hermandad del Nazareno del Amor inició de manera solemne el tramo principal de los actos conmemorativos de su 75.º aniversario. El programa continuará durante los próximos meses con un triduo entre los días 5 y 7 de noviembre, la función solemne prevista para el día 8 —fecha vinculada a la fundación de la corporación— y un besapié extraordinario del 20 al 22 de noviembre, además de otras actividades de carácter espiritual y cultural.
La noche del 26 de septiembre quedó así como una de las fechas destacadas en la historia reciente de la hermandad. Cádiz acompañó al Nazareno del Amor en su regreso a San Francisco y contempló una procesión concebida como homenaje a la trayectoria de la corporación, a sus hermanos y a la devoción que, desde hace 75 años, mantiene unido al Señor con la ciudad.











