Servitas anuncia de manera silente la Buena Muerte del Hijo de Dios en La Isla



Quizás uno de los cortejos más reducidos de nuestra Semana Santa. Apenas unos 60 hermanos con túnica acompañaron en la noche de ayer al Cristo de la Buena Muerte y a la Virgen de los Dolores por las calles isleñas. Quizás no haga falta nada más.

El cortejo de los Servitas es sin duda uno de los anuncios de la inminente llegada de la segunda parte de nuestra Semana Santa. Cristo muerto en la Cruz abre la comitiva de penitentes negros que andan solo con el sonido en el suelo que les anuncia que deben proseguir su itinerario.

Tras las filas de penitentes una nueva incorporación: Policía Nacional de gala que, tras los siete ciriales que representan los Siete Dolores de la Virgen, daban paso a un paso de templete con andares decididos y valientes cada vez que sonaba el llamador.

Su paso por el callejón de Ánimas con las tradicionales petaladas es sin duda el momento más emotivo de su salida que se suma a los de recogimiento por las calles más céntricas de la ciudad.

Por poner un punto negativo quizás el momento vivido en la calle La Herrán tras su paso por Murillo en el que se entonaron cánticos al paso de la cofradía nada acordes con el carácter que la misma quiere imprimir en su recorrido. Todas las muestras de amor a los Titulares son válidas pero quizás se rompió por momentos ese carácter que tanto ha costado conseguir en esta corporación.

Miércoles Santo que se acabó para los Servitas como un regalo tras la suspensión de su salida el pasado año. Noche de silencio y recogimiento ante la imagen portentosa de la Dolorosa de la Orden. (ISLAPASIÓN). 

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