San Francisco abre su ciclo de conferencias históricas con Juan Torrejón y La Isla en el XVIII



Dentro del programa de actos que la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco ha proyectado para este 2015 con motivo de la celebración de su 250 aniversario fundacional se contempla un ciclo de conferencias que giran en torno a la historia de la iglesia, la armada y La Isla.

La primera de ellas, “La Real Isla de León en el siglo XVIII”, tuvo lugar en la tarde de ayer en el Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León en la sala ‘Presidente Lázaro Dou’. Impartida por el profesor honorario de la Universidad de Cádiz Juan Torrejón Cháves, trasladó a los asistentes de una forma amena y didáctica a la Isla de León del siglo XVIII bajo el reinado de Carlos III, denominada más tarde Real Villa de la Isla de León.

El profesor centró la primera parte de su conferencia en el desarrollo y crecimiento de nuestra tierra, algo que la ciudad de Cádiz intentó durante algunos años obstaculizar, remarcando la importancia que el traslado del departamento de marina tuvo en este sentido con los primeros asentamientos en el actual Panteón de Marinos Ilustres y alrededores, siempre reivindicando la figura del rey Carlos III, su benefactor.

Una vez realizada esta exposición y ya con el público sumergido en pleno siglo XVIII, enfocó su disertación en la importancia y orígenes de la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco, desde la creación de un hospicio allá por 1739 para residencia de los monjes franciscanos y clases de enseñanza para muchachos, hasta 1765 cuando el oratorio de dicho hospicio se constituyó en Parroquia Castrense.

El acto finalizó con la entrega como recuerdo a Juan Torrejón del cartel anunciador de esta efeméride por parte del Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo, así como su invitación a firmar en el libro de la parroquia. 

Una exposición que no dejó indiferentes a los presentes allí congregados y que fue llevada en todo momento de forma magistral por el profesor, dando a conocer todas las particularidades de la época, esa que nos edificó nuestra personalidad. (ISLAPASIÓN).

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