Penas por la Viña Coronada: El broche de oro al sueño de la Coronación

Casi nueve horas. Ese fue el minutado del tiempo en el reloj. Pero los relojes ayer no tomaban medida ninguna. La medida de espera de 16 años no puede guarecerse bajo unas manecillas. Y así fue. Ayer la Virgen de las Penas volvió a la casa de la Mística Palma, su casa, la casa de todos los viñeros, para poner el punto y final a los fastos de su Coronación.

Todo comenzaba minutos después de las ocho de la tarde. Se abrían las puertas de la Catedral y una plaza abarrotada acogía la salida de un cortejo compuesto por representaciones de distintas hermandades y los hermanos de la Archicofradía de la Palma. Los primeros rayos de sol se reflejaban sobre la corona cuando el capataz, Ramón Velázquez, ordenaba la maniobra para encarar el paso hacia la rampa.

Desde aquí todo fue desmedido, sin control ni mesura. Como debe ser una Coronación. Los vivas, las emociones contenidas o no, las petaladas y las marchas. Y vaya marchas. La Banda de Música del Carmen de Salteras volvió a dejar el listón muy alto. Con un repertorio en el que hubo para todos los gustos y una interpretación a la altura de muy pocas, se disfrutó y mucho también en el apartado musical.

Pero aún si el paso hubiera ido sin marchas, lo de ayer hubiera sido igualmente un derroche desbordante de emociones y sentimientos. En cada levantá, en cada marcha, en los cánticos a la Virgen. En todas las aristas de la devoción mariana, en todas, estaba la Virgen de las Penas ayer reinando sobre Cádiz y llevando a cabo con su regreso el Bireino viñero.

El recorrido, quizás algo más largo de la cuenta, llevó primero a la Santísima Virgen por el centro neurálgico e histórico de la ciudad. El paso por el ayuntamiento y posteriormente por San Agustín congregaron a mucho público que quiso ver junto a la Virgen de la Amargura -que estaba en el dintel de entrada al templo, el procesionar de la Virgen de las Penas.

Desde aquí se buscó llegar a San Francisco donde el cortejo se redujo tras retirarse las representaciones y de aquí por Plaza Mina hasta la calle San José para recorrer de un lado a otro, a lo ancho, la ciudad.

Pero tras la calle San José llegaría el éxtasis final de esta procesión, la llegada al barrio por la calle de la Rosa. Plaza Pinto, Corralón, San Félix y Virgen de la Palma. Estos lugares y otros también en los que se desbordaron las previsiones. No había una petalada, eran una tras otra. No había marchas, eran las marchas de la Virgen. No había vivas, eran emocionadas plegarias de sus devotos.

Y así hasta que cerca de las cinco de la mañana la Virgen Santísima llegaba a las inmediaciones de su templo donde tras una levantá dedicada a Ramón Velázquez el paso se colocó frente a su pueblo, a su barrio, para finalizar con la tradicional maniobra la entrada en el templo.

16 años de espera y cerca de nueve horas para disfrutar de la Virgen de las Penas Coronada por las calles de Cádiz.

DIRECTO | Procesión de alabanzas de la Coronación de la Virgen de las Penas | Cádiz | 2022

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