La Comisión provincial de Patrimonio Histórico de Cádiz ha dado vía libre para la restauración del portón de entrada de la Iglesia Mayor, que tenía que pasar este trámite burocrático al estar protegido como Bien de Interés Cultural al hallarse integrado en el monumento, inscrito mediante el Decreto 371/2009, de 10 de noviembre, por el que se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento, la Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo de San Fernando.
Esta comisión tras la valoración sobre la intervención requerida ha emitido un informe favorable a la autorización de las actuaciones propuestas, teniendo en cosideración que en el traslado de la obra deberán tomarse las pertinentes medidas de conservación preventiva (manipulación, embalaje y transporte) así como previo a efectuar el traslado de la obra al taller para su intervención, se deberá notificar a la Delegación Territorial conforme establece el art.45.1 de la LPHA.
Igualmente por parte de la parroquia se deberá entregar una memoria final de intervención según marca la ley.
Las puertas del primer templo de la ciudad
El portón de doble hoja con sendos postigos, está realizado en madera de pino tableada y ensamblada en lamas verticales sobre estructura de largueros y peinazos ensamblados con cuarterones. Herrajes de hierro. Al interior, tiene un acabado en pintura de esmalte al aceite y al exterior barnizado. En el exterior, tetones lisos de bronce y chapa probablemente de bronce en su franja inferior. Este portón es anónimo -Siglo XIX o XX- y con unas medidas de 5,40 x 3,75 metros.
En su estructura presenta bisagras de bornes verticales arriba y abajo, que machihembran en tinteros dispuestos en el dintel y en el umbral de la puerta. Estos bornes son de madera forrados de una camisa o cilindro metálico aparentemente de hierro, y los tinteros, que deben estar realizados probablemente también en hierro, y encastrados en la fábrica.
En el lado interior, el portón tiene falleba de hierro con enganche superior. Esta falleba se dispone en la hoja derecha desde el interior, y se bloquea en la izquierda con cerradura. El portón presenta postigos en sendas hojas abatibles, las cuales se articulan gracias a seis bisagras de capuchinas tradicionales realizadas en hierro. Presentan, además, cada una de ellas, sendos pestillos de mano y cerraduras, ambos herrajes antiguos realizados en hierro.
Defectos estructurales y defectos estéticos
Entre las deficiencias que se encuentra actualmente este portón principal de la Iglesia Mayor se encuentran tanto defectos estructurales como defectos estéticos que obligan a su pronta intervención.
Dentro de los efectos estrucuturales se encuentra que la hoja abatible izquierda, desde el exterior, aparece vencida y se evidencia en su punto central, lo que puede estar provocado por una cierta caída en los ensambles de la estructura de los largueros y peinazos o por el rozamiento y desgaste del borne inferior de la hoja izquierda, favoreciendo un cierto desplome. Sin embargo, es la disposición, en una deficiente verticalidad, del peinazo lateral del borne de esta hoja, la que parece que determina la pérdida de horizontalidad de la hoja.
También se aprecia fricción en la rodadura del portón y la huella en la solería. Este defecto de desplazamiento del portón, determina el desarrollo de una carga excesiva en la rueda dispuesta en su interior, la cual, de material plástico rígido (aparenta ser de teflón), está dejando una huella de rodadura en el mármol del suelo.
Además, desde los técnicos que valoran esta intervención, se evidencia que se debe haber producido una pérdida de material de madera en la estructura del peinazo inferior del portón izquierdo, ya que la pérdida de horizontalidad requiere la pérdida de material en su franja inferior: mayor en su extremo central y menor en su extremo lateral. No sólo es así en el material estructural del peinazo, sino que también en la tablazón de lamas verticales de su acabado externo. La presencia de la chapa de latón, que funciona como embellecedor y protector, disimula o impide ver este deterioro del material a simple vista.
En los entornos a los bornes se observan refuerzos metálicos y de madera que pretenden armar la escuadra del portón. En los superiores, los refuerzos son sólo metálicos, y se observan pletinas de hierro embebidos en la carpintería de los peinazos reforzando la carga en diagonal. Pero será en los bornes inferiores donde se observan las reparaciones y refuerzos de mayor importancia. En el larguero vertical del borne, se aprecian injertos de madera que se ensamblan a la estructura y parece que han renovado la masa del borne con nueva madera. A ese injerto se suma el refuerzo de una gran pletina metálica que abraza el perímetro del borne y se proyecta en toda la línea inferior del portón, a todo lo largo del peinazo. Una serie de tornillos de rosca metálica cruzan la estructura del peinazo y se amaran con tuercas al lado contrario, de manera que se fija al palo a lo largo del peinazo por su lado interno.
Además de estos defectos estructurales también se evidencian defectos estéticos como la pintura que cubre el lado trasero del portón, la misma se trata de una capa de color aparentemente realizada con un esmalte brillante bicolor, donde la estructura ortogonal de palos de madera ensamblados, aparece pintada en color marrón, mientras que el interior de los cuarterones, aparece en pintura beige o amarillo pálido.
Igualmente el lado externo, muestra un barniz protector muy descamado, muy cuarteado y levantado describiendo capas de barniz intensamente abarquillados. La madera que queda expuesta, adquiere un tono agrisado por la exposición a la luz solar y a la acción del agua de lluvia.
Hay herrajes de hierro que son elementos tal vez, del portón original, y otros que son incorporaciones posteriores dispuestos como refuerzos estructurales. Estos elementos ahora los podemos observar por el lado interno de las puertas, y aparecen pintados con la misma capa de color que la estructura de largueros y peinazos: de marrón.
Los cerrojos de llaves, de mano y la falleba, son elementos tradicionales y antiguos que naturalizan la historia del portón. Ahora aparecen cubiertas de una gruesa capa de pintura que es un producto de deformación, pues su estado natural es de hierro pavonado.
Algunos otros elementos no originales introducidos a lo largo de la vida de la obra, podrían ser eliminados siempre y cuando su ausencia no afecte a la estabilidad ( lo que deberá ser valorado durante la intervención. En la actualidad se encuentran también cubiertos de pintura.
Los tetones son de bronce (en esencia, una aleación de cobre y estaño) y la lámina inferior probablemente de latón (de modo general, una aleación de cobre y cinc), aunque pudiera ser una chapa de bronce también. Ambos elementos muestran una pátina verdosa similar. Aunque difícil de caracterizar químicamente, puede tratarse de un carbonato de cobre como la malaquita, la cual es una pátina superpuesta, en esencia, a la cuprita y a la tenorita, característicos del envejecimiento natural del bronce.
¿Cómo se va a intervenir?
Este proceso comenzará con el desmontaje del portón y traslado al taller de carpintería. Se trata de desmontar el portón, por lo que será necesario el desmontaje manual de la solería en el entorno de los tinteros para mediante la realización de una zanja, desplazar el portón hasta lograr retirarlo de su disposición. Serán necesarios los medios auxiliares adecuados para su anclaje y deslizamiento, para de ese modo, poder recoger manualmente cada uno de los portones y cargarlos en el transporte para trasladar al taller.
Tras esto se realizará la retirada de los tetones de bronce, nuevo sistema de anclaje de dichos tetones y limpieza. Para favorecer futuros trabajos de mantenimiento, se propone fijar a los tetones una nueva varilla enroscable de acero inoxidable capaz de cruzar la sección del portón y aparecer por su trasera para ser fijado mediante tuerca. Para los tetones de bronce y la chapa inferior, se propone un tratamiento de limpieza para lograr el aspecto del material en su pátina natural: limpieza con sistema de producto de
limpieza comercial para metales de bronce.
Después se pasará a la eliminación del barniz del lado exterior del portón y sellado y retacado de grietas y grandes desperfectos. Gran parte del barniz exterior se presenta cuarteado, exfoliado, abarquillado incluso desprendido. Su eliminación se realizaría mediante lijado de la superficie de las lamas verticales. El sellado de las finas fisuras de la madera se realizaría con una pasta de serrín y cola blanca de madera (PVA). En otras pérdidas de material más destacables, se propone el retacado con madera similar
dispuesta en sentido de la veta.
El acabado de barniz en el lado exterior y de pintura en el lado interior, será el siguiente paso dentro de la restauración y conservación de este portón. Dicho barnizado final tendrá unas condiciones metodológicas determinadas, pues debe evitar la aplicación meramente externa del producto, y favorecer, antes al contrario, su penetración. Se trata de la aplicación del barniz en varias capas de manera rebajada, a modo de imprimación. De este modo, se favorece la impregnación del material en profundidad y en varias capas, mínimo tres, y alternadas con una suave lija superficial. El barniz propuesto sería un de barniz de poliuretano para madera, de exteriores y de acabado satinado. En el lado interior del portón, se trata de un fino lijado y una reparación de la pintura mediante la aplicación de una capa de pintura de color tabaco de acabado satinado.
A estos portones se les incorporará un nuevo sistema de giro de los bornes. El sistema de borne y tintero que presenta el portón es un sistema tradicional que permite el abatimiento de sendas hojas. Este sistema requiere intervención. Es posible que los cuatro bornes requieran la disposición de nuevas camisas metálicas, de manera que estas camisas serían cilindros realizados mediante acero templado. Los tinteros, igualmente, serían sustituidos por otros de igual factura y diseño también en acero templado, y perfectamente ajustados a la sección de las nuevas camisas de los bornes. Estos tinteros de nueva factura, se realizarían respetando la disposición y morfología originales, logrando un encaje perfecto con las nuevas camisas de los bornes. Es necesario recuperar la perfecta alineación de los tinteros superiores respecto de los inferiores, ahora desplazados en la hoja izquierda, y corrigiendo los defectos actuales de holgura por roce de los materiales.
El problema más destacable está en el borne inferior del lateral izquierdo, desde el exterior. Este ángulo parece que es el que muestra defectos estructurales más graves, lo cual requiere la corrección de niveles, y de alineación de los tinteros superiores e inferiores. Por ello, proponemos un sistema mecanizado de borne con interior enroscable que permita elevar la extensión del borne y subir la puerta, si fuera necesario, para nivelarla mediante un sistema de tapa registrable externa, realizada en madera, puede accederse al interior del sistema de bornes para corregir alturas, mediante la extensión del sistema de roscas, o su engrasado, cuando fuera necesario.
En cuanto a los herrajes de hierro del portón: desmontaje, limpieza y tratamiento del metal. Los originales serían desmontados y tratados mediante decapado de pintura y su tratamiento con taninos y protección con un acabado superficial de barniz para metales. De esta manera, reproduciremos el acabado pavonado original mediante una pátina estable de tanato férrico. Las pletinas estructurales inferiores, podrían ser retiradas si se considerara que se pueden eliminar sin menoscabo de la capacidad estructural del portón, en el entendimiento que además no son originales y están sobrepuestas a la madera. Las pletinas superiores, asociadas al borne superior, sin embargo, sí que parecen originales y están encastradas en la madera, por lo que entendemos debieran ser conservadas, aunque limpiadas y tratadas con taninos y barniz final según ha sido descrito anteriormente.
Será necesario el desmontaje de la solería del umbral del portón para la realización de unas zanjas que permitan el desmontaje de los portones, así como su reubicación. Las piezas de mármol que presenta dicha solería, sería desmontada manualmente para su reutilización posterior, incluso su siglado para asegurar su exacta recolocación. Se propone la realización de sendos tacos de hormigón armado en los extremos donde se dispondrían los tinteros de nueva factura.






