La previa del Domingo de Pasión tiene un claro referente cofrade en San Fernando. Desde hace varios años esta jornada se marca de manera obligatoria con el traslado del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz a su altar de Besapiés.
Una ceremonia que tiene a la Capìlla de la Vera-Cruz solo alumbrada con las velas de los hermanos y que se recubre de solemnidad. La misma con la que el mayordomo de la corporación crucera deposita en los brazos de los pregoneros de la Semana Santa y de la Exaltación de la Cruz al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz desprovisto de cruz y clavos.
Este camino que se recorre hasta el altar de Besapiés es sin duda, año tras año, una de las experiencias más valoradas de los pregoneros en el anticipio de la jornada en la que anuncian una nueva Semana Santa en La Isla.
En este caso tras el traslado del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz se realizó una glosa a Nuestra Señora del Mayor Dolor que en este año ha estado a cargo de Lola Martínez Hurtado.







