San Fernando ha vivido este Miércoles de Ceniza una jornada marcada por la masiva asistencia de fieles a las distintas celebraciones litúrgicas celebradas en parroquias y templos del municipio, que han registrado una afluencia constante desde primeras horas de la mañana y a lo largo de toda la jornada.
En iglesias como la Mayor de San Pedro y San Pablo, la parroquia de la Sagrada Familia, el Carmen o la Divina Pastora, los bancos se han llenado de fieles que han acudido a recibir la imposición de la ceniza, rito que simboliza el inicio de la Cuaresma, un tiempo de preparación espiritual que culminará en la Semana Santa.
Las celebraciones han contado con la participación de personas de todas las edades, desde mayores que mantienen viva la tradición hasta numerosos jóvenes y familias que han querido comenzar este periodo litúrgico con un gesto de fe y reflexión. En muchos casos, se han formado pequeñas colas durante las misas para recibir la ceniza, impuesta por los sacerdotes mientras pronunciaban las palabras tradicionales: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”.
Párrocos de la ciudad han destacado el significado especial de esta jornada y la respuesta de la ciudadanía. “Es una alegría ver los templos llenos en el inicio de la Cuaresma. La ceniza es un signo de humildad, de conversión y de esperanza”, señalaba uno de los sacerdotes al término de la celebración matinal.
La alta participación también refleja el arraigo de las tradiciones religiosas en San Fernando, una ciudad estrechamente vinculada a la vivencia de la fe y a la preparación de la Semana Santa, uno de los momentos más importantes del calendario local.
Durante toda la jornada, las parroquias han programado distintas eucaristías para facilitar la asistencia de los fieles, especialmente en horario de tarde, permitiendo que trabajadores y estudiantes pudieran acudir tras finalizar sus obligaciones diarias.
Con esta masiva participación, San Fernando inicia oficialmente el camino hacia la Semana Santa de 2026, en un ambiente de recogimiento, devoción y expectación que, como cada año, comienza con el sencillo pero profundo gesto de la imposición de la ceniza.







