La Virgen de la Palma procesionó en un nuevo inicio de noviembre acercándose hasta la Caleta

El barrio de la Viña albergó ayer la primera de las procesiones en Cádiz con todos sus elementos. Es decir, con cuadrilla de cargadores y banda, algo que no había ocurrido hasta ayer en la capital gaditana.

A las nueve de la mañana del lunes arrancaba la jornada con la tradicional misa, para dar paso acto seguido al rosario cantado que llevó a una multitudinaria comitiva por las calles Virgen de la Palma, Cristo de la Misericordia y Pericón de Cádiz, hasta llegar a la muralla de la playa de La Caleta, donde tuvo lugar el tradicional acto de bendición de las aguas, que contó con el mismo crucifijo que salió a la calle en 1755.

Al regreso de la comitiva, la Iglesia de La Palma volvió a acaparar todo el protagonismo con la celebración de la función votiva oficiada por el obispo de la diócesis Rafael Zornoza.

Tras esto, ya en la tarde, llegaba el turno de la procesión de alabanzas. Minutos después de las cinco y media de la tarde se abrían las puertas del templo viñero para que el cortejo que acompañaba a la Mística Palma recorriera los primeros metros del itinerario previsto. Un itinerario que llevó a la Virgen hasta la Caleta, a la altura del Balneario de la Palma, tras la novedad incorporada este año en el recorrido.

La procesión siguió por más de tres horas por el barrio viñero con la Santísima Virgen vestida con el terno de tisú blanco bordado de salida, con ráfaga y la corona de la coronación canónica, estrenando un encaje para el tocado regalado por un hermano. El exorno floral lo conformaban rosas, gladiolos y lisiantum en tonos blancos y pastel. El acompañamiento musical corrió a cargo un año más de la Banda de Música de Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda.

Salida procesional de Nuestra Señora de la Palma Coronada | Cádiz | 4K | 2021

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