La imagen de Nuestra Señora de la Luz, titular mariana de la Hermandad de Las Aguas de Cádiz, ha sido repuesta al culto tras culminar el proceso de restauración al que ha sido sometida durante los últimos meses. La Dolorosa regresó a su templo después de permanecer cuatro meses en el taller de la restauradora sevillana Laura Pérez, desde el 1 de noviembre hasta el 1 de marzo.
La intervención ha permitido recuperar el aspecto original de la imagen, eliminando suciedad acumulada por el paso del tiempo, especialmente restos procedentes del humo de la cera utilizada en cultos y procesiones. Asimismo, se han corregido pequeños daños en la policromía y en la madera, entre ellos arañazos provocados por los alfileres empleados para vestir a la talla.
Los resultados de la restauración han quedado reflejados en diversas imágenes difundidas por la propia restauradora, donde se aprecia el cambio experimentado principalmente en el rostro, el cuello y una de las manos de la Virgen, zonas donde el proceso de limpieza y consolidación ha devuelto luminosidad y definición a la policromía.
Tras su regreso, la Virgen de la Luz ha sido situada nuevamente en el retablo que ocupa en la iglesia de San Antonio de Cádiz, espacio que posee una importante carga histórica para la hermandad, al tratarse del retablo que anteriormente albergó a la dolorosa fundacional.
La restauradora Laura Pérez está especializada en la conservación de imágenes del imaginero Francisco Buiza, autor de la talla, lo que ha contribuido a abordar la intervención con criterios técnicos acordes a las características artísticas de la obra.
La reposición al culto de la Virgen de la Luz se produce además en un momento significativo para la corporación gaditana, que celebra el 50 aniversario de la puesta al culto de esta imagen, reforzando así el vínculo devocional que mantiene con los fieles y el patrimonio artístico de la ciudad.







