Extraordinario. No cabe otro calificativo. Así fue el traslado que llevó este sábado 18 de octubre a la Santísima Virgen de la Esperanza, Titular mariana de la Hermandad de la Expiración, desde la Vaticana y Castrense de San Francisco hasta el Panteón de Marinos Ilustres donde se coronará el próximo 25 de octubre.
Desde antes de las cinco de la tarde en el interior de San Francisco se organizaba el cortejo que acompañaría a la Virgen. Representaciones de hermandades de la parroquia, del Consejo de hermandades y hermanos que acompañaron en las filas. A las cinco y media se abrían las puertas del templo, aunque el cortejo tardara algunos minutos más en salir por la coincidencia con el paso del Trambahía. El cortejo salió pero se tuvo que parar en los primeros metros ya que una incidencia con una jarra de flores algo suelta demoró la salida del paso con la Santísima Virgen.
La Virgen de la Espreanza que lucía sobre su paso, sin su tradicional palio verde bordado, y sustituyendo la corona habitual por una corona de flores tocada sobre una mantilla blanca, que se estrenaba para la ocasión, una mantilla de Bruselas de aplicación de punto de aguja de pico, extraordinaria del último tercio del siglo XIX (1870), bordada en el tul de seda con dibujos de ramitas, hojas y flores de distintos tamaños formando guirnaldas y festoneado en los bordes con flores y hojas encadenadas unas a otras por todo el velo, topos, ramilletes de hojas y flores. Tiene una cenefa de ovalos encanados unos a otros, formando un dibujo geométrico que recorre todo el perímetro de la mantilla. La misma tiene unas medidas de 300 cm de acho por 180 cm de largo, en cada uno de sus otros dos vértices. El conjunto se completaba con un pecherían del XIX (1866) de encaje de Bruselas tipo duquesa con centros en punto de aguja.
Además en las esquinas del paso se habían añadido cuatro candelabros de guardabrisas, de la Hermandad de la Resurrección, que dieron luz a la Santísima Virgen en este traslado. El exorno floral, exquisitamente preparado, completaba este paso que fue portado por una cuadrilla de la asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) con Alberto Moreno e Isaías Sánchez como capataces frente al paso, que realizaron un trabajo encomiable en esta jornada.
La Santísima Virgen salía a las calles con una climatología casi propia de final de verano con rachas de viento de Levante que deslucían en ocasiones el paso al apagar su candelería. El acompañamiento musical, durante todo el recorrido, fue totalmente brillante interpretado por la Banda Sinfónica de Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda, quizás uno de los mejores alicientes en esta tarde-noche cofradiera.
El paso por la Alameda Moreno de Guerra y el inicio de General Valdés dieron buena cuenta del trabajo realizado por la hermandad en los últimos meses para engalanar calles del recorrido, algo que se verá incrementado en la procesión de alabanzas del próximo sábado. Durante el recorrido mucho público que fue incrementándose mientras caía la tarde y el cortejo discurría por la zona más central de la ciudad. Rosario, Colón y San Rafael fueron momentos de intentar recuperar el tiempo perdido en la salida pero sin dejar de lado un disfrute auténtico de la Virgen en la calle. Especial mención a la interpretación de ‘Siempre la Esperanza’ con petalada incluída al inicio de San Rafael o ‘Miradlo en la Cruz’ ya bien entrada en esta calle comercial de la ciudad.
Sin duda todo cambió al llegar al Paseo General Lobo, con la vista puesta en el objetivo: el Panteón. La caída de la noche trajo estampas preciosas de lugares que la Santísima Virgen recorría por vez primera. Sin duda alguna el paso por el Paseo Capitán Conforto en su interior fue la nota cofradiera necesaria para una jornada como esta.
Y desde aquí a la puerta de la Victoria donde una representación de alumnos de la Escuela de Suboficiales, con su Comandante al frente, esperaban la llegada de la hermandad. Momentos históricos, épicos, para grabar en la retina y de los que seguro se hablarán en las generaciones venideras. La Virgen llegó y en la calle lateral del Panteón los alumnos de la ESUBO escoltaron el paso. Sonó ‘Esperanza de los Ilustres’ una marcha estreno para la ocasión y que completó la escena que allí se vivía. Desde aquí hasta la llegada de la puerta de entrada al Panteón donde los fieles que quiesieron pudieron acompañarla. Era el momento, el instante soñado. La Virgen de la Esperanza ya en el Panteón a la espera de un nuevo sábado, en este caso el próximo, en el que será coronada por el Obispo de la Diócesis y regresará en procesión de alabanzas hasta su templo.
Extraordinario traslado, traslado extraordinario. El orden de los factores no altera lo vivido ayer. Para la historia de la Expiración y la ciudad.











