Si la mañana fue multitudinaria la tarde lo superó con creces. Y es que no se recuerda en San Fernando que un Besamano haya tenido tanta afluencia de fieles en las últimas décadas.
Lo de hoy de la Virgen de la Esperanza en el Panteón, con colas -y eso que se pasaba a un ritmo bastante acelerado- de hasta una hora que rodeaban el templo y salían incluso al Paseo Capitán Conforto marcan sin duda un antes y un después en este tipo de actos de culto en nuestra ciudad.
Podrá ser el lugar, podrá ser la circunstancia de la próxima celebración, la preparación del mismo, o lo que cada uno haya querido buscar hoy junto a la Virgen de la Esperanza. Pero dato mata relato. Y las cifras de afluencia junto a la dolorosa de la Expiración son rotundos. Como rotundo ha sido el fervor con el que los propios hermanos lo han vivido.
Como novedad con respecto a la mañana, en el horario de tarde un hermano de la corporación, Javier Rivas Toro, al violín ha acompañado estos instantes del Besamano. Un Besamano que finalizaba teniéndose que cortar la cola por el horario que se había alcanzado y que tras los últimos fieles se ha cerrado con una oración entre los hermanos presentes.
La Virgen de la Esperanza en el Panteón ha acogido el Besamanos más multitudinario que se recuerda en La Isla como previa de su Coronación Canónica el próximo sábado.







