Desde el pasado jueves y hasta el próximo domingo la Hermandad de la Vera-Cruz celebra el Triduo a sus Sagrados Titulares con motivo de una nueva Cuaresma.
Con eucaristías a las ocho de la tarde y en formato de Triduo se celebran los tres primeros días que son predicados por el Rvdo. P. Juan Antonio Martín Barrera, director espiritual de la hermandad y párroco de la del Santo Cristo. Los mismos finalizarán en la jornada del domingo a las doce y media del mediodía con una Solemne Función.
Para la celebración del Solemne Triduo cuaresmal desde la mayordomía de esta corporación se ha dispuesto un altar donde el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz preside desde lo alto en el trono de la Cruz. Por ello simbólicamente se presenta predominante en altura bajo dosel regio con baldaquino y diversas molduras con jarrones de la abundancia.
A los pies del Señor las cinco llagas quedan representadas a través de cinco rosas rojas que brotan entre el espino de un calvario silvestre sobre el que se encuentran las imágenes de las Santas Mujeres, María Salomé y María la de Cleofás, que preparan la mortaja de Cristo como habitualmente representa cada Miércoles Santo esta Hermandad.
A izquierda y derecha, enmarcadas en diversas piezas de candelería de cera sin blanquear (tinieblas) como marca la Iglesia para el tiempo de Cuaresma, se encuentran Nuestra Señora del Mayor Dolor, luciendo corona y el antiguo terno original de salida y las imágenes de San Juan Evangelista con la palma del triunfo y Santa María Magdalena, que recoge en el Cáliz la preciosísima sangre de Cristo derramada por su sacrificio. San Juan Evangelista porta túnica y capa donadas por una familia de hermanos, confeccionadas por el grupo de costura.
Por último el Sagrario queda adornado por una pareja de manifestadores con motivos Eucarísticos. El exorno floral, a cargo de Decorflor está compuesto por friso de Limonium, Clavel, Hipericum, Lavanda, Margarita Grisantemo y rama en forma de corona de espinas.






