La Hermandad de la Misericordia celebró el pasado domingo 25 de enero una Solemne Eucaristía en la iglesia de la Divina Pastora con motivo del 40 aniversario del nombramiento como Hermana de Honor de la Armada Española, una efeméride de especial relevancia dentro de la trayectoria reciente de la corporación.
La celebración estuvo presidida por el Muy Ilustre Sr. D. Luis Palomino Millán, director espiritual de la Hermandad, y fue concelebrada por el Rvdo. Padre D. Jairo González Rodríguez, capellán del SARFAS y párroco de la Iglesia Vaticana y Castrense de San Francisco.
Entre las autoridades asistentes destacó la presencia de José María Sanz Alisedo, general comandante de la Brigada de Infantería de Marina “Tercio de Armada”, cuya participación volvió a evidenciar los sólidos lazos que unen a la Hermandad de la Misericordia con la Armada desde hace cuatro décadas.
El acompañamiento musical de la liturgia corrió a cargo de la Capilla Musical “Ensemble Jubilate Deo”, que contribuyó a realzar el carácter solemne de una celebración marcada por el recogimiento y el espíritu de acción de gracias.
Durante la proclamación del Evangelio, los fieles fueron situados simbólicamente junto al mar, escenario de la llamada de Jesús a los primeros discípulos, un mensaje que evocó la confianza, la entrega y la vocación de servicio, valores estrechamente ligados al hermanamiento que se conmemoraba.
La Eucaristía concluyó con una oración en la que se pidió al Señor que, bajo la protección de su Misericordia y la intercesión de María, continúe fortaleciendo este vínculo de fraternidad al servicio de la fe y del bien común.
Finalizada la Santa Misa, el general comandante del Tercio de Armada, acompañado por distintos mandos de la Armada, realizó una visita institucional a la Casa de Hermandad, donde tuvo lugar la firma en el Libro de Honor. Este gesto simbólico fue realizado conjuntamente por el Hermano Mayor, el capellán del SARFAS, el director espiritual de la Hermandad y el propio general, quien estuvo acompañado por su esposa.
Un acto que puso el broche final a una jornada cargada de significado, en la que se reafirmaron cuarenta años de historia compartida entre la Hermandad de la Misericordia y la Armada Española, basados en el respeto mutuo, la fe y el servicio.







