Hace diez años Antonio Alías cinceló en oro el Pregón de la Coronación a la Pastora

La iglesia estaba completamente llena. Abrirse paso desde alguna de las puertas era toda una aventura. No cabía un alfiler. En la plaza, un altavoz colocado junto a la puerta lateral del templo dejaba escuchar al aire libre de la noche la cadencia de los versos que se sucedían en el interior y, como si fuera el eco, replicaba con lejano estrépito los aplausos que, uno tras otro, iban marcando las pausas del discurso.

Fue un largo pregón. Más de hora y media de duración. Pero era un pregón especial. No todos los años se corona una Virgen en La Isla. La ocasión lo merecía. Y así lo entendió el pregonero, que no se dejó nada en el tintero.

Consagrado por sus pregones anteriores y por los aplausos de un público que se rinde de antemano ante el diestro juego de emociones y oratoria que maneja como nadie, Antonio Manuel Alías de la Torre, crucero y pastoreño, lo dio todo en la noche de aquel viernes 22 de octubre convirtiendo el anuncio de la coronación canónica de la Divina Pastora en el summun de su trayectoria pregonera.

Habló el prioste de la Pastora de la que era próxima coronación y lo hizo con sus versos y rimas, con su voz y con la de otros, la de algunos hermanos, las del coro que canta la misa pastoreña y hasta con la del párroco, que intervino en la alocución. Quiso que todos participarán en un pregón que anunciaba un acto –la coronación del 1 de noviembre– que conmemoró el medio siglo de vida de la parroquia.

Fue de lo general a lo concreto, de los orígenes de la iglesia de la Pastora, de la hermandad y de esta advocación mariana a la evocación del ya inminente día de la coronación pasando por el 15 de agosto, por los costaleros y, claro está, por las tres cofradías de penitencia que con ellos comparten sede canónica y por sus dolorosas, Salud, Piedad y, sobre todo, Gracia y Esperanza.

Hubo gestos, canciones, ruido de buriles de fondo, petaladas desde el camarín de la Virgen y, sobre todo, aplausos en este pregón de Antonio Alías.

A este acto, que se encargó de abrir las vísperas de la coronación canónica, asistió el obispo diocesano, Antonio Ceballos Atienza, y que antes de la Coronación quiso compartir unos momentos con los hermanos pastoreños.

Pero esa noche también hubo otro evento excepcional: la presentación de la corona de oro que realizaron para esta ocasión, un minucioso y detallado trabajo de los talleres de la orfebrería sevillana de los Hermanos Delgado. Éstos –los tres– estuvieron presentes también en la velada para dar a conocer la exquisita obra. 

Sin duda diez años después los versos del pregonero de la Coronación de la Pastora aún resuenan entre los muros del templo pastoreño en una jornada que quedará marcada para la historia de la corporación agosteña y del mundo de las hermandades y cofradías de la ciudad.

Os dejamos con una galería fotográfica del Pregón y de la presentación de la Corona de la Divina Pastora de las Almas. (ISLAPASIÓN).

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