La mañana del 15 de agosto está marcada cada año para el redil pastoreño por la celebración de la Solemne Función que da comienzo a las once de la mañana. Una celebración eucarística oficiada por el director espiritual de la hermandad, el Rvdo. P. Luis Palomino Millán que estuvo acompañado del párroco del Santo Cristo, el Rvdo. P. Juan Antonio Martín Barrera. A la misma acudieron además de las representaciones de hermandades de la parroquia, hermandades letíficas de la ciudad y la del Nazareno de San Fernando y Pastora de Chiclana, otras del ayuntamiento isleño y el Consejo local de hermandades y cofradías.
Durante la homilía, el predicador presentó la solemnidad de la Asunción como el triunfo de María, reina y madre, en quien se reúnen los grandes dones marianos: Inmaculada, Madre de Dios y Asunta al cielo. Asimismo, recordó las profundas raíces sevillanas y andaluzas de la devoción a la Divina Pastora, impulsada en San Fernando por el beato Diego José de Cádiz, fundador de la hermandad en 1782. Desde entonces, la imagen se ha convertido en el corazón del barrio, referente mariano de la ciudad y copatrona de la Isla.
El sermón subrayó también que la procesión del 15 de agosto constituye una manifestación pública de alegría y orgullo filial, al llevar por las calles a María coronada y partícipe ya de la plenitud de Dios. Los fieles la reconocen como madre, intercesora y protectora, representada en la Pastora que cobija bajo su manto a sus ovejas. Finalmente, se destacó que la venerada imagen, testigo desde el siglo XVIII de las alegrías y sufrimientos de numerosas generaciones, continúa velando, alentando y fortaleciendo a cuantos acuden a ella.
Además en esta Función, que estuvo acompañada musicalmente por el coro de la hermandad, se hizo la consagración a la Divina Pastora por parte del Hermano Mayor, Manuel Mira Guerrero, así como tras finalizar la eucaristía se realizó el rezo del Ángelus a las doce del mediodía.
También, tras la Solemne Función, se llevaron a cabo distintas ofrendas florales a la Copatrona isleña por parte de las hermandades de la parroquia y la de San José.










