La Capilla de la Vera-Cruz acogió ayer una nueva edición de la Exaltación a la Cruz en las vísperas de esta festividad organizado por la Hermandad de la Vera-Cruz.
Un acto que contó además del altar que ya se pudo disfrutar en las vísperas con detalles referentes a las hermandades del Perdón, Santa Elena, Nazareno y la propia de la Vera-Cruz (las cuatro que la tienen como Titular) y al que se añadió la cruz de carey de la Hermandad de la Vera-Cruz a la que se añadió el Lignum Crucis de la corporación crucera.
El acto daba comienzo a las nueve de la noche y tras las preces iniciales tomó la palabra Antonio Manuel Alías de la Torre que, ante una capilla repleta ayer sí de cofrades, presentó al pregonero, José Fernández Mora, en una alocución que finalizaba con un juramento ante los Titulares de la Vera-Cruz del propio pregonero.
Fernández Mora en una prosa cómoda y sin estridencias, llevó a la reflexión a los asistentes a partir de vivencias personales y amplias reflexiones sobre el misterio de la Cruz, la relidad de las hermandades y el papel de los cristianos en nuestra Iglesia.
Tras su disertación y tras la entrega de un obsequio por parte de la hermandad finalizó este acto con la entrega, a la salida de la capilla, de pequeñas cruces, algo que se hacía antoño en esta celebración y que fue recuperado ayer por la hermandad.







