Desde el pasado 3 de abril de 2025 y hasta el 2 de abril de 2026 la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco es un templo donde obtener la indulgencia plenaria, con motivo de la celebración del Jubileo por el 125 aniversario del patronazgo de la Santísima Virgen del Carmen sobre la Armada española.
Por ello, junto al Sagrario, donde se encuentra la imagen de la Santísima Virgen del Carmen que se venera en este templo, se indica esta condición de jubileo extraordinario, así como el decreto de la Penitenciaría Aposólica en el que se especifica que con el fin de aumentar la religiosidad de los fieles y la salvación de las almas, en virtud de las facultades concedidas de modo especialísimo por el Santísimo Padre en Cristo y Señor Nuestro, el Papa Francisco, por divina providencia, y atendiendo las súplicas presentadas por Su Excelencia Reverendísima don Juan Antonio Aznaréz, Arzobispo Castrense de España, con ocasión del Jubileo desde que la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo fue proclamada Patrona de la Armada -y de lo que se cumple en 2026 el 125 aniversaqrio-, se concede «el tesoro de la Iglesia una Indulgencia Plenaria, que podrá ganarse desde el día 3 de abril de 2025 hasta el día 2 de abril de 2026, observadas las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice), por los fieles verdaderamente arrepentidos y movidos por la caridad».
Dicha indulgencia podrá aplicarse también a las almas de los fieles difuntos que se hallan en el Purgatorio, a modo de sufragio, si, unidos de corazón a los fines espirituales del Jubileo Ordinario del año 2025, que lleva por lema «La esperanza no defrauda», realizan una peregrinación y, durante el recorrido o en el templo, ante la imagen expuesta a la veneración pública de la Bienaventurada Virgen María, Reina de la Paz, rezan al menos el Padrenuestro, el Credo y una invocación a la Virgen María.
Los ancianos, enfermos y todos aquellos que por causa grave no pueden salir de casa, podrán igualmente obtener la indulgencia plenaria, detestando todo pecado y con la intención de cumplir, cuando les sea posible, las tres condiciones acostumbradas, si se unen espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecen a Dios, por su misericordia, sus oraciones, sufrimientos y dificultades de la vida.
Para que el acceso al perdón divino concedido por las llaves de la Iglesia sea más fácil, la Penitenciaría exhorta en el decreto encarecidamente a los párrocos y sacerdotes, provistos de las facultades oportunas para oír confesiones, a que se presten con ánimo pronto y generoso a la celebración del sacramento de la Penitencia.
Este decreto se firmó en Roma, el 5 de marzo del 2025 por el Obispo titular de Velletri, Cristóbal Juan Nykiel, regente de la Penitenciaría Apostólica.






