La jornada del Viernes de Dolores se abre cada año con la primera de las procesiones infantiles de la jornada que llega de la mano de la comunidad educativa del Colegio Miramar.
Desde su centro, en plena calle Real, sacan su particular visión de una procesión en la calle con dos pasos -un Cristo cautivo y un palio con dolorosa- ante los que se encuentran los escolares haciendo las veces de penitentes, mantillas o cargadores en los pasos.
Una procesión que se encamina hasta la Alameda Moreno de Guerra y allí regresa por el mismo camino junto a la Vaticana y Castrense de San Francisco de vuelta al colegio.
Un grupo de músicos, especialmente de la Banda Sinfónica de San Fernando, pusieron sus sones tras el cortejo.







