Los hermanos de la Soledad previamente a celebrar el segundo día del Triduo cuaresmal adoptaron la decisión de celebrar, como es costumbre en la jornada de viernes, el rezo del Vía-Crucis junto al Santísimo Cristo de la Redención, en el interior de la Iglesia Mayor debido a las condiciones climatológicas adversas.
Por ello una vez finalizada la eucaristía se dispuso al cortejo litúrgico que iría recorriendo cada una de las estaciones en el interior de la Iglesia Mayor que fueron intercalándose con las lecturas propias de las estaciones, las meditaciones y la interpretación de piezas por una capilla musical.
El Santísimo Cristo de la Redención se encontraba en el altar de cultos cuaresmales bajo la iluminación de las velas.







