Al llegar al último día de la Novena la celebración eucarística toma tintes infantiles y tras la homilía previo al ofertorio los niños y niñas recién nacidos, y algunos con pocos años de edad, son presentados ante la Santísima Virgen del Carmen Coronada en un acto que se repite cada año en la víspera de la festividad de la Patrona de San Fernando y la Armada Española.
En una larga fila, de muchos jóvenes isleños van pasando junto a la Virgen para recibir la bendición de su escapulario de manos del predicador de los cultos.







