Que Coronación de Espinas es una realidad en La Isla es algo que ya se comprobó en años anteriores. Ahora no solo es una realidad consolidada sino que va ganando enteros como cortejo cofradiero en la calle. Aún con su carácter fuera del ámbito eclesiástico, esta procesión va ganando enteros gracias al trabajo de sus socios que hacen para que tanto su paso, su cortejo y el ambiente por las calles se eleve a más cada año.
Desde muchos minutos antes del horario marcado para su salida el público se congregaba en la puerte de su sede en la calle San Marcos donde se había instalado un pórtico añadido que hace las veces de portalón de un templo. Desde allí salía su cortejo, con Cruz de Guía y Senatus, y socios con cirios. Tras la presidencia y un nutriduo grupo de monaguillos el imponente paso de amplias dimensiones que este año tenía como mayor atractivo el estreno del soldado romano obra de Manuel Martín Nieto. Un soldado que con su caña queda a pocos centímetros de la corona.
Del recorrido, como en años anteriores, destacar la subida de la calle Lope de Vega -Comedia-, la bajada de las Siete Revueltas y ya el paso por la calle Carmen, un punto que congrega a muchos isleños hasta la recogida, en la que no faltó el encuentro con la Virgen de la Candelaria.
Los sones vinieron por parte de la Agrupación Musical del Buen Suceso, que cumplió con nota su participación en este pórtico consolidado de la Semana Santa isleña.







