Como cada 23 de agosto la Orden Seglar de los Siervos de María realiza una eucaristía conmemorando la festividad de San Felipe Benicio, religioso toscano, presbítero, fraile y superior general de la Orden de los Servitas.
La celebración religiosa comenzó a las ocho de la tarde en la Iglesia Mayor Parroquial y contó con la presencia de miembros de la Orden así como los parroquianos que a diario acuden a esta eucaristía.
Tras finalizar la ceremonia eucarística se realizó la bendición de piezas de pan y agua, recreando la obra que realizó el servita a la comunidad, quien con sus esfuerzos hizo que el pontífice reconociera la orden de los Siervos de María y ésta permaneciera hasta la actualidad.
Entre los muchos milagros que san Felipe operó, merece ser recordado el que realizó en la ciudad de Arezzo, en donde, después de haber invocado a la Virgen María, piadosa Madre de sus Siervos, sació con panes, milagrosamente aparecidos, a sus hermanos reducidos a extrema indigencia a causa de las devastaciones producidas por la guerra. Conviene recordar otro milagro: durante un viaje a Alemania, encontrándose en un bosque solitario, socorrió al hermano que lo acompañaba y que se encontraba a punto de perecer de hambre y de sed, con pan y agua hallados de improviso, obtenidos sin duda gracias a sus fervientes oraciones.







