Cada mes de agosto, los cofrades de los Servitas de San Fernando, recuerdan la figura de San Felpe Benicio, cuya memoria litúrgica se celebra el 23 de agosto, con una celebración eucarística. La misma en este año se celebró este pasado lunes dando comienzo la misma a las ocho de la tarde en la Iglesia Mayor parroquial.
La celebración eucarística estuvo acompañada de miembros de la Orden Seglar de los Siervos de María que arropan de esta manera al consolidador de esta Orden con motivo de su festividad. Esta celebración tiene como especial el tradicional reparto de panes y agua tras ser bendecidos, algo que se realizó tras la lectura de un breve extracto de la vida del religioso toscano por parte del Prior de la Orden en San Fernando, Diego Gallardo.
San Felipe Benicio y la tradición del pan y el agua
Nacido en Florencia en 1233 y considerado el gran propagador y consolidador de la Orden de los Siervos de María (Servitas), San Felipe Benicio es una de las figuras capitales de la espiritualidad mariana del siglo XIII. Médico de formación y dotado de una extraordinaria elocuencia y humildad, renunció a las comodidades terrenales —e incluso a la posibilidad de ser elegido Sumo Pontífice— para consagrar su vida a la fraternidad, la reconciliación y el servicio a la Virgen de los Dolores como Prior General de la orden.
La tradicional bendición del pan y el agua durante su festividad hunde sus raíces en un conocido episodio de su hagiografía. Según relatan las crónicas servitas, durante una época de extrema carestía y hambruna en el convento de Arezzo, el santo elevó sus fervientes oraciones al cielo y, milagrosamente, la comunidad encontró a las puertas del cenobio sendas cestas provistas de pan tierno y fresco. Desde entonces, este rito no solo simboliza el auxilio de la Divina Providencia y la caridad fraterna que caracterizó su ministerio, sino que actúa como signo de bendición, salud e intercesión para los fieles y sus hogares.










