Como cada año en la jornada previa a la festividad de los Dolores de la Virgen -que celebraremos mañana lunes 15 de septiembre- los Servitas en San Fernando se reúnen junto a la Santísima Virgen para el rezo de las vísperas de esta festividad.
Este rezo ha estado presidido por el vicario parroquial de la Iglesia Mayor, el Rvdo. P. Ignacio Fernández de Navarrete, y ha concluido con el canto de la Salve ante la Santísima Virgen de los Dolores ya expuesta en el altar de Besamano que tendrá lugar mañana.
Tras este rezo de vísperas se ha llevado a cabo la bendición de los nuevos escapularios de la Orden, un elemento que se dejó de usar a principios de siglo con la incorporación de una venera de cordón negro y que viene a restituir uno de los elementos identitarios de los Servitas tal como ha explicado el maestro de novicios, Pedro Díaz León, junto a las normas y la Virgen.
Recuperación de los escapularios
Desde que en el año 1233 los Siete Santos Fundadores de la Orden Servita recibieran de mano de la propia Virgen el característico hábito negro, el uso del escapulario se ha convertido en santo y seña de esta congregación. Religiosos y seglares, adoptando esta prenda como distintivo, recuerdan desde hace siglos dolor de María por la muerte de su Hijo.
La imposición del mismo se convierte en uno de los hechos claves en la vida del terciario servita, instante en el que, de manera completamente libre, asume vivir acorde a una espiritualidad concreta. Esta práctica se remonta de manera oficial al año 1424, momento en que el Papa Martín V, a través de la bula “Sedis Apostolicae Providentia”, dio a las órdenes terceras servitas su debido reconocimiento.
Desde que, en el año 1759, la Orden Seglar de los Siervos de María se asentara en San Fernando (entonces Isla de León), esta práctica debió ser algo habitual y mantenida en el tiempo. Sin embargo, a comienzos del presente siglo, la congregación decidió adoptar otra insignia, una medalla de cordón negro del que pendía el anagrama propio de esta Orden. Caía así en desuso uno de los distintivos marianos más importantes.
El actual Consejo de la Orden Servita de San Fernando, conscientes de la importancia de conservar las tradiciones y símbolos propios de la misma, ha decidido recuperar esta prenda que se ofrecerá a todos los hermanos profesos.
La elaboración de los nuevos escapularios, vienen a sustituir a los anteriores, usados en las últimas décadas del siglo XX. Los mismos, de riguroso color negro, lucen dos representaciones decoradas a base de una orla compuesta por elementos vegetales propios de la simbología mariana. En la parte delantera, además, se puede ver la representación de Nuestra Señora de los Dolores ataviada con su característico terno, a cuya espalda, en la lejanía, se puede ver una cruz, principal símbolo de la Pasión de Jesús. En lo que respecta a la parte trasera, se muestra el anagrama de los Siervos de María, formada por las siglas “SM”.
El artífice de la obra original ha sido el artista isleño Alfredo Martínez Pérez bajo la técnica de la plumilla, mientras que la confección de las reproducciones ha corrido a cargo de Estefanía García (El Ajuar del Camarín).







