La casa-museo de la Archicofradía de Medinaceli acogió este pasado sábado uno de los actos programados con motivo de la celebración del 50 aniversario del Grupo Joven de la corporación del Lunes Santo.
Un acto que comenzó con la proyección del audiovisual ‘La semilla del Cautivo’, obra del isleño Pablo Blázquez Conejero que sirvió para documentar, mediante testimonios de los distintos presidentes de la entonces Junta Auxiliar -y hoy Grupo Joven- la trayectoria vivida en este grupo de la cofradía de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad.
Tras la proyección se llevó a cabo una mesa redonda que moderó el propio Pablo Blázquez y que contó con la participación de hermanos que han pertenecido en alguna de sus etapas a este grupo de jóvenes trinitarios. Junto a Blázquez Conejero participaron Javier Álvarez Camacho, Carlos Ramírez Sánchez, Alberto Moreno Bernal y Jesús Figueiras Huerta.
La mesa redonda repasó la evolución de esta institución y su influencia en varias generaciones de hermanos. El encuentro permitió recordar los orígenes de aquella iniciativa, analizar su transformación y reivindicar la importancia de vivir la hermandad durante todo el año, más allá de la salida procesional.
Los participantes situaron el nacimiento de la Junta Auxiliar en el contexto social de los años setenta, marcado por una creciente demanda de participación ciudadana. En aquel momento, la actividad de la hermandad se concentraba principalmente en la preparación de la Semana Santa, por lo que la incorporación de los jóvenes supuso un auténtico revulsivo para la vida corporativa. La llegada de nuevas inquietudes y formas de trabajo abrió la puerta a proyectos como el fortalecimiento de la dimensión sacramental y la futura salida procesional de María Santísima de la Trinidad.
A lo largo del coloquio, varias generaciones compartieron sus experiencias de incorporación al Grupo Joven. Algunos llegaron desde la infancia, acompañando a sus familias en la vida diaria de la hermandad, mientras que otros encontraron su lugar después de distintas circunstancias personales. En todos los casos, se destacó el carácter familiar y acogedor de una institución que permitió a numerosos jóvenes crecer en la fe.
El esfuerzo colectivo ocupó también un lugar destacado en el recuerdo de los participantes. La adaptación a la nueva casa de hermandad, la restauración del Señor y, especialmente, los trabajos para hacer posible la salida de la Virgen fueron algunos de los grandes proyectos evocados. Junto a ellos aparecieron numerosas anécdotas, bromas y actividades como la recogida de pan duro, que reflejaron la capacidad de organización del grupo y los fuertes vínculos de amistad que se crearon entre sus miembros.
La conversación subrayó que la hermandad ha funcionado para muchos como una auténtica escuela de vida. En ella se aprendieron valores como la responsabilidad, el compromiso y la fraternidad, al tiempo que se forjaron amistades que han perdurado durante décadas. La influencia del Grupo Joven también se ha proyectado en el gobierno de la corporación, como demuestra que varios de los últimos hermanos mayores procedieran de sus filas.
De cara al futuro, los participantes animaron a los jóvenes a conocer el origen y el sentido de las tradiciones antes de transformarlas, combinando la renovación con el respeto a la historia. También insistieron en que la hermandad no se limita a la Semana Santa, sino que se construye durante todo el año a través de los cultos, la formación, las reuniones y el trabajo cotidiano. La mesa concluyó presentando a la juventud como el principal patrimonio y futuro de la corporación, bajo el amparo del Padre Jesús Cautivo y Rescatado y de María Santísima de la Trinidad.
Tras la mesa redonda el Hermano Mayor de la corporación, Francisco Heredia Trigán, hizo entrega a los participantes del cartel enmarcado de esta efemérides del Grupo Joven trinitario.










