La Hermandad de Cristo Rey y María Santísima de la Estrella celebró este pasado sábado el final de los cultos a su Titular mariana con una Solemne Función que daba comienzo a las ocho de la tarde en la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco y que estuvo oficiada por el Rvdo. P. Jairo González Rodríguez.
A la finalización de esta Solemne Función se llevó a cabo la VI edición del Pregón a María Santísima de la Estrella que en esta ocasión estuvo a cargo del isleño Antonio Manuel Alías de la Torre. El pregonero fue presentado por el también hermano de esta corporación Guillermo de la Hoz Lebrero, quien quiso acercar a los presentes a la figura del conocido pregonero a través de las vivencias compartidas en más de tres décadas de amistad.
Alías de la Torre se enfrentó a un nuevo reto pregonero, que anunció sería el último de su dilata carrera, en una intensa exaltación marcada por la emoción, la devoción lasaliana y un profundo mensaje humano y social. El pregonero, arropado por numerosos hermanos, amigos y colaboradores, ofreció un texto de marcado carácter vivencial y poético, en el que la Virgen de la Estrella se convirtió en eje central de un discurso atravesado por los recuerdos personales, la fe cristiana y la defensa de los más vulnerables.
El acto, celebrado en el templo castrense de San Francisco, estuvo salpicado de intervenciones musicales, coros y saetas, así como de referencias constantes al espíritu lasaliano y al Domingo de Ramos isleño. Desde el inicio, el pregonero agradeció la ayuda de numerosos colaboradores y quiso destacar el carácter inclusivo del acto con la participación de una intérprete de lengua de signos. También tuvo palabras de reconocimiento hacia quienes trabajan en apoyo a mujeres maltratadas y hacia los jóvenes y hermanos que participaron en la organización. No quiso olvidar el pregonero el fallecimiento de dos guardias civiles en Huelva esta misma semana, rogando un minuto de silencio a los asistentes antes del inicio de su exaltación.
Uno de los momentos más simbólicos llegó con la imposición del escapulario del Carmen al pregonero, en el contexto del 125 aniversario del patronazgo de la Virgen del Carmen sobre la Armada Española. El orador vinculó así las advocaciones marianas de la Isla y expresó su orgullo por vestir “el mejor ropaje que pueda lucir un isleño”.
A lo largo de la exaltación, el pregonero evocó sus vivencias en el colegio de La Salle y dedicó el pregón “in memoriam” a Joaquín Rodríguez Royo, Manuel Alconchel Lucas y José Sánchez Ruiz, a quienes definió como referentes fundamentales del instituto lasaliano y de la Hermandad de Cristo Rey.
El texto alternó constantemente la prosa con versos y cantos dedicados a María Santísima de la Estrella, presentada como “Reina lasaliana”, “faro de amor” y “la Estrella más alta”. El pregonero definió su intervención como “un regalo de fe cristiana y cofrade” para todos los devotos de la corporación del Domingo de Ramos.
Otro de los ejes del pregón fue la figura de la Sierva de Dios Hermana María Cristina de Jesús Sacramentado. El orador recordó su ejemplo de sufrimiento, humildad y oración, reivindicando su futura santidad y vinculando su legado espiritual a la hermandad y al culto eucarístico. La intervención incluyó poemas escritos por la priora de las Carmelitas Descalzas y referencias a la devoción popular hacia la religiosa isleña.
Especial emoción despertó el recuerdo a María del Carmen Roa, saetera amiga del pregonero, así como las referencias personales a miembros de la Hermandad y amigos con los que compartió durante años el montaje del tradicional belén de la Borriquita.
El pregón también dejó espacio para la reflexión social. En uno de los pasajes más contundentes, el pregonero denunció actitudes de exclusión dentro de ambientes eclesiales y cofrades, reclamando igualdad y respeto hacia las personas “por ser distintas”. El discurso criticó el postureo y los vetos personales, reivindicando una Iglesia abierta y fraterna.
Asimismo, el acto acogió un emotivo alegato contra la violencia de género. El pregonero relató la agresión sufrida por una sobrina suya en septiembre de 2024 y quiso convertir el pregón en un mensaje de apoyo a todas las víctimas. Acompañado musicalmente, dedicó unas letras a la joven y a las mujeres que sufren violencia machista, subrayando el papel consolador y protector de la Virgen de la Estrella.
En el tramo final, el exaltador recreó con gran carga literaria la salida procesional de María Santísima de la Estrella el Domingo de Ramos, describiendo el ambiente de la calle Real, el trabajo de los cargadores y la emoción popular que acompaña al paso de palio.
El pregón concluyó con una oración y una última proclamación de amor a la Virgen de la Estrella, definida como “nuestra Reina Lasaliana”, entre aplausos y el tradicional “¡Quieto y vámonos!”.
La entrega de un detalle por parte del Hermano Mayor de la corporación, Luis Samuel Roncero, puso fin a este acto y con él a los cultos en honor de la Santísima Virgen de la Estrella.








