La Hermandad Sacramental de la Misericordia celebró, el pasado viernes, en el salón parroquial de la Divina Pastora una nueva sesión del aula de formación Daniel Nieto Vázquez, dedicada en esta ocasión al cuidado del protocolo en las hermandades. La ponencia estuvo a cargo de José Javier Díaz Fernández, cofrade de San Fernando, antiguo Hermano Mayor y miembro de la junta de gobierno de la Hermandad del Santo Entierro, además de participante durante años en la comisión ProCorpus de la ciudad.
La sesión retomaba el programa formativo durante el último trimestre del año, después de la ponencia dedicada a la liturgia de los viernes de mes en el mes de junio. En la presentación del conferenciante se destacó su experiencia de cuatro décadas al frente de distintas responsabilidades relacionadas con el protocolo de su hermandad, así como su contacto con responsables de la Casa Real, la Armada, las administraciones públicas y otras instituciones. Una trayectoria que le ha permitido conocer de cerca la preparación de procesiones, actos institucionales, tomas de posesión y celebraciones religiosas.
Díaz Fernández comenzó aclarando que no pretendía ofrecer una lección magistral ni presentarse como un profesional del protocolo. Su conocimiento, explicó, procede principalmente de la experiencia acumulada durante años de trabajo cofrade y de la colaboración con personas especializadas en este ámbito. Desde esa perspectiva, defendió que el protocolo no puede reducirse a establecer precedencias, fijar presidencias o decidir dónde debe situarse cada autoridad. También implica representar adecuadamente a una corporación, recibir a los invitados, cuidar los cultos y lograr que cada acto se desarrolle con orden, respeto y solemnidad.
Durante su intervención recurrió a las enseñanzas de Antonio Sancho, responsable del protocolo de la Diputación de Cádiz y uno de los asesores de la Hermandad del Santo Entierro durante la preparación de los actos de su bicentenario. Según esa concepción, el protocolo debe ser flexible durante la fase de preparación y permitir que las decisiones se alcancen mediante el consenso y el sentido común. Sin embargo, una vez que el acto ha sido acordado y comunicado, las posiciones, los tiempos y las funciones no deben modificarse de manera arbitraria, ya que cualquier cambio puede afectar a la coordinación y causar molestias a las personas invitadas.
La ponencia subrayó también la importancia de la planificación y de los pequeños detalles. En este sentido, se recordó el trabajo de Antonio Guillén y Pepe Macías, vinculados a distintos ámbitos institucionales y a la organización de acontecimientos de relevancia. La exposición presentó el protocolo como una secuencia ordenada de actuaciones, documentos y acuerdos que permiten que cada participante conozca su cometido. También se repasaron sus aplicaciones en ámbitos tan diversos como el institucional, empresarial, diplomático, eclesiástico o sanitario, con la idea de que los procedimientos deben revisarse cuando la experiencia demuestra que pueden mejorarse.
Al trasladar estas consideraciones al mundo cofrade, José Javier Díaz Fernández abordó la evolución de la carrera oficial de San Fernando y las normas que se fueron estableciendo en torno a los cortejos. Explicó que la primera configuración, muy reducida, planteó dificultades y fue ampliándose con el tiempo hasta alcanzar una organización más definida. Junto al recorrido se concretaron también cuestiones como la participación de las representaciones municipales, la ocupación de los palcos y la solicitud de los horarios de salida. Para el ponente, la consolidación de estas normas permitió superar la improvisación y dotar a las procesiones de una estructura más coherente.
Otro de los asuntos tratados fueron los actos de nombramiento y toma de posesión de las juntas de gobierno. En la Hermandad del Santo Entierro, señaló, no se vuelve a imponer la medalla, la venera o el escapulario a quienes ya los poseen como hermanos. El secretario lee el decreto de nombramiento del hermano mayor y este entrega posteriormente a cada miembro de la junta el documento correspondiente a su responsabilidad antes de proceder al juramento de los cargos. Díaz Fernández cuestionó la costumbre de retirar temporalmente la venera a los miembros de la junta para volver a colocársela durante la ceremonia, al considerar que este distintivo pertenece al hermano y no únicamente al cargo que desempeña.
La vestimenta, la música y el exorno floral ocuparon igualmente una parte destacada de la exposición. El conferenciante explicó que estos elementos contribuyen a reforzar la identidad de las hermandades y la solemnidad de sus celebraciones. Relató asimismo el proceso seguido para introducir el uso del chaqué en la procesión del Viernes Santo del Santo Entierro, después de recabar asesoramiento especializado sobre la etiqueta adecuada para las representaciones civiles y militares. La incorporación de esta indumentaria fue gradual y terminó extendiéndose al Consejo de Hermandades, la corporación municipal, colegios profesionales y otras instituciones, favoreciendo una imagen más uniforme del cortejo.
En relación con la representación de la Casa Real, Díaz Fernández explicó el procedimiento seguido por la Hermandad del Santo Entierro para solicitar la delegación en el militar de mayor rango destinado en San Fernando. Las invitaciones se remiten con suficiente antelación y detallan la vestimenta requerida para cada participante. También se refirió a la elaboración de un orden preciso del cortejo, revisado por los responsables de protocolo municipal y de la Armada, así como por los órganos correspondientes de la Casa Real. El objetivo es evitar conflictos de precedencia y garantizar que cualquier modificación futura sea fruto de una nueva revisión y del consenso entre las partes implicadas.
La última parte de la ponencia estuvo dedicada a la recepción de autoridades, la organización del Corpus Christi y las normas de vestimenta. El ponente defendió que invitar a una persona implica recibirla personalmente, acompañarla hasta su lugar y atenderla durante el desarrollo del acto. En el Corpus, destacó la necesidad de coordinar la misa, la salida procesional, la bendición y el regreso del Santísimo, prestando atención tanto a la distribución de las representaciones como a la logística de los pasos y de los distintos tramos del cortejo. Finalmente, ofreció recomendaciones sobre el uso de la mantilla negra en celebraciones religiosas, el chaqué y el traje oscuro para los hombres, así como vestidos y conjuntos sobrios para las mujeres. Tras los aplausos del público, la hermandad entregó al conferenciante un azulejo con el antiguo escudo corporativo y la representación de la Santa Faz. La próxima sesión del aula, anunciada para octubre, estará dedicada al patrimonio de la diócesis y será impartida por el reverendo padre David Gutiérrez.










