La festividad del Corpus Christi trasladada al domingo dejó una nítida estampa en la vida religiosa en la ciudad: la procesión por el casco antiguo con la Basílica Menor de Santa María de la Asunción como punto de partida. Este año, el Corpus ha coincidido con la presencia del papa León XIV en España, lo que ha conferido, si cabe, un carácter más solemne a la conmemoración. De hecho, la visita papal ha estado presente en las homilías de estos días en las parroquias arcenses.
Tras la función principal y eucarística celebrada en Santa María, la procesión dio inicio mostrando a una abundante representación de las hermandades de la localidad, con el presidente del Consejo, Miguel Ángel Roldán, acompañando al hermano mayor de La Sacramental, Antonio Jorge Márquez, pértiga en mano; los pasos del santo patrón de Arcos, San Miguel, y Nuestra Señora de la Esperanza, los niños y niñas que este año han comulgado por primera vez, y por supuesto y como gran protagonista la histórica Custodia de plata del siglo XVII, joya patrimonial de la hermandad de La Sacramental, seguida del párroco Manuel Jesús Ortiz en representación de la Iglesia. Un año más, la procesión estuvo acompañada por la una representación de la Corporación municipal encabezada por su alcalde, Miguel Rodríguez, de los caballeros de la Orden de Guadalupe en Arcos, y en la parte musical por la Banda Municipal Vicente Gómez Zarzuela.
Entre los detalles de la jornada, cabe mencionar el montaje de un altar en las instalaciones del Casino Cultural Círculo de la Unión por parte de la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe para recibir al Santísimo. La morena imagen de la Virgen de Guadalupe presidió el altar tras su bendición el pasado 12 de octubre por el obispo de Coria, Jesús Pulido, coincidiendo con el Día de la Hispanidad de 2025. También fue novedad la ampliación del recorrido al tomar por la estrecha calle Nueva.
La procesión del Corpus ha estado precedida de un triduo religioso, “tres días santos para detener el ritmo de la vida y postrarnos ante el Amor de los amores. No es solo una tradición; es la invitación personal de Jesús a descansar en su presencia, a dejarnos mirar por Él y a renovar nuestra fe en el milagro de su entrega diaria en el Altar. Comencemos este camino de adoración y gratitud, haciéndole espacio en el sagrario de nuestro propio corazón”, señalaba el párroco de Santa María, el padre Manuel Jesús Ortiz.







