Cádiz vivió el primer lunes de la Cuaresma con el rezo del Vía-Crucis en la Catedral, en esta ocasión sin imagen que lo presidiera ya que la Hermandad del Caminito suspendió el traslado debido a las inclemencias meteorológicas de la jornada.
La lectura de los catorce momentos que recuerdan la Pasión y Muerte de Jesús en la Catedral de Cádiz ha iniciado el camino hacia un nuevo Domingo de Ramos. Cuarenta días que el Señor estuvo en el desierto y rodeado de tentaciones, y que en el siglo XXI los cristianos viven en oración y reflexión.
Un camino que cada año lo marca el rezo del Vía Crucis organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz y que preside una imagen penitencial de la ciudad. Un previo a la Semana Santa para los cofrades, que vuelven a salir a la calle para disfrutar de un traslado que este lunes no se pudo celebrar.
La imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que después de 22 años volvía a ser la protagonista de este rezo, tuvo que quedar en su capilla del Caminito debido a la lluvia. Una situación que recordaba a la Semana Santa de 2024, donde solo 6 hermandades salieron a la calle debido a las malas condiciones meteorológicas. La suspensión del traslado no supuso, sin embargo, que no se pudiese celebrar el rezo del Vía Crucis en la Catedral de Cádiz a las 20 horas.
Sin la imagen de la Dolorosa en el altar, pero sí con la cruz de guía de Columna, la más antigua de la ciudad, y con la devoción y reflexión que supone esta oración presidida por el obispo, Rafael Zornoza, que fue el encargado de realizar la lectura de la XIV estación y de recordar que la Cuaresma no debe ser un tiempo de tristeza, sino de Esperanza, sobre todo en este Año Jubilar, de haber encontrado con Jesús el sentido a su vida.
A las 21.30 horas finalizó el rezo del Vía Crucis y, solo 20 minutos después llovía con fuerza sobre la ciudad cuando Nuestra Señora de las Angustias debía estar regresando a la calle Isabel la Católica.






