Desde 2014 las hermandades isleñas celebran el Vía-Crucis de las hermandades mediante un modelo que se instauró hace justo ayer 10 años con los Titulares de la Hermandad de los Afligidos. Un modelo que a diferencia de lo que se hacía en el momento se caracteriza por celebrarse en la Iglesia Mayor parroquial con los correspondientes traslados, en caso de las hermandades de otro templo, hasta el primer templo de la ciudad y el regreso a su templo.
Desde entonces todo se había realizado con la normalidad establecida, hasta ayer. Y es que el Vía-Crucis de 2025 tuvo que suspender sus traslados a la Iglesia Mayor debido a los partes meteorológicos adversos que indicaban lluvia intermitente durante toda la jornada del lunes. Por ello se realizó en el interior de la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco, organizándose para iniciarse a partir de las ocho y media de la tarde, media hora más tarde de lo establecido, debido a la organización parroquial del templo en el que se celebró eucaristía a las siete y media de la tarde.
Tras la eucaristía se comenzó a organizar toda la logística para que las representaciones y hermanos ocuparan su sitio en el templo castrense, mientras que los Titulares de la Caridad estaban entronizados en la parihuela cedida por la Hermandad de la Humildad y Paciencia que se encontraba en un lateral del presbiterio. El inicio del acto tuvo que esperar, por la llegada tarde de la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, y los concejales José Luis Cordero Baro y Antonio Rojas Jiménez en una falta de respeto a los asistentes, con el único objetivo de hacerse notar ante los que allí esperaban para rezar las distintas estaciones del Vía-Crucis.
Una vez sentados en sus sitios los representantes socialistas del gobierno municipal se dio comienzo al acto con la interpretación al órgano de la marcha ‘Caridad para mi Hijo’ de José Ribera Tordera mientras la parihuela fue trasladada al centro del presbiterio por una cuadrilla de cargadores de la asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) con Alberto Moreno y Manuel Franzón como capataces.
La parihuela ya situada en el centro del presbiterio hizo que se comenzara el rezo de las distintas estaciones, con la luz eléctrica del templo apagada, comenzando con una oración por parte del Arcipreste de San Fernando y director espiritual de la hermandad, el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo.
Las distintas estaciones fueron iniciadas por cada una de las hermandades establecidas al efecto y posterior meditaciones a cargo de un hermano de la Caridad. El Ensemble Jubilate Deo intercaló entre las estaciones distintas piezas que servían en ese momento para ir moviendo por el templo la Cruz de Guía de la hermandad acompañada de faroles hasta llegar a la XV estación junto al altar.
Finalizó este Vía-Crucis con la oración final y las últimas piezas, ‘Mater Mea’ de Ricardo Dorado y ‘Hosanna in Excelsis’ de Óscar Navarro. Ambas composiciones casi no se pudieron disfrutar por el murmullo generalizado en el templo.
La lluvia apareció una vez el acto había finalizado, algo que hubiera sorprendido a la hermandad en su regreso a la Castrense si se hubieran dispuesto los horarios que estaban previstos. El tiempo del Vía-Crucis llegó, pero en el interior de la Castrense.







