Parece que el grupo de devotos de la Sagrada Cena de San Fernando vive una nueva etapa. Estas se cuentan, en estos casos, por los perfiles abiertos en redes sociales.
Y es que este movimiento que naciera este mismo año con escudo, nombre y hasta imaginero con boceto de la imagen principal y el futuro misterio, ha ido modificándose en su composición, ubicación y ahora también en sus redes sociales.
Un grupo que en un primer momento buscó cobijo en la Parroquia de San Marcos Evangelista. Allí, el enontces administrador parroquial el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo, les hizo que se buscaran otro templo ante la inminente llegada de la agrupación de fieles de Coronación de Espinas. El propio Núñez del Castillo aconsejó a estos cofrades a que buscaran su sitio en la parroquia del Arcipreste isleño, en la de San Servando y San Germán, a la que acudieron de manera ocasional en los últimos meses.
Allí también se les ha conminado a buscar otro templo, que pueda tener mejor encaje con este grupo, ya que la existencia de la Hermandad de Humildad y Paciencia hace ver que no sería el mejor lugar para crear un nuevo movimiento cofrade.
Pero no solo la ubicación se ha ido cambiando, mientras se busca algún lugar en el que desarrollarse como grupo parroquial, sino que también las advocaciones -como por ejemplo la de una posible Titular mariana- pasando de María Santísima de la Encarnación en un primer momento a María Santísima del Sagrario.
Pero el gran cambio dentro del grupo es quizás la persona que encabezaba el mismo. El que fuera Hermano Mayor de la Hermandad de Cristo Rey, Rafael Ponce, parece no estar ya al frente de este grupo y haberse embarcado en la aventura en solitario, creando un perfil en redes sociales sobre un nuevo grupo en el que afirman estar buscando nuevo imaginero en detrimento de la intención qeu fuera del afincado en San Fernando, Antonio Miranda Martín, alegando estar a expensas de los «permisos pertinentes para ello».
El resto del grupo de fieles que iniciaba este proyecto ha decidido seguir, al amparo de la Iglesia, sin perfil de redes sociales y sin movimientos de ningún tipo, solo buscando enrraizarse dentro de una parroquia y desarrollar desde aquí su labor.
Lo que parece, visto desde el exterior, son demasiados cambios, también de las personas que lo integran, en lo que puede ser por un lado una nueva casa que se intenta construir por el tejado y por otra la creación de unos cimientos sólidos que sostengan un futuro edificio. El tiempo dirá.









