Los hermanos de la Hermandad de Columna, bajo decisión del párroco de la Iglesia Mayor, el Rvdo. P. Luis P. González, están siendo los encargados de adecentar y matnener el retablo de la Virgen del Rosario, talla genovesa anónima del primer tercio del XVIII a la que se le rinde culto en el primer templo de la ciudad.
Estos cofrades han mantenido limpio su altar así como se han añadido piezas de candelería y exorno floral con motivo de su festvidad.
Según el historiador Fernando Mósig Pérez, la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario fue fundada probablemente hacia 1656, con motivo de la erección de parroquia en la Isla de León y el nombramiento del primer vicario y cura párroco. Sin embargo, fuentes muy posteriores fijaron la aprobación de esta confraternidad mariana en el año 1732, pero esta fecha debe entenderse, más bien, como la de aprobación de unas reglas u ordenanzas, quizás no las primeras. Por el contrario, algunos historiadores locales decimonónicos publicaron que la Hermandad había sido fundada nada menos que en el año 1641, testimonio importantísimo por su sorprendente precisión y que podríamos dar por cierto si conociéramos la fuente en la que basaba esta afirmación.
En cualquier caso, fuese fundada en 1641 o en 1656, está bien documentado que la Hermandad del Rosario ya existía como tal en el año 1676, fecha de la primera noticia cierta que poseemos sobre la misma. Una prueba de esta antigüedad son los litigios que sostuvo en 1704 y 1754 con la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, que había sido fundada en 1696, sobre derechos de antigüedad y precedencia en los cultos. La autoridad eclesiástica resolvió en ambas ocasiones a favor de la mayor antigüedad de la del Rosario y en beneficio de su derecho a preceder a la del Carmen en las funciones a las que asistieran las dos. Lo que supone que la del Rosario es la hermandad más antigua de nuestra ciudad.
Durante el siglo XIX, como afirma el historiador Fernando Mósig Pérez, la Hermandad del Rosario vivió un lento declinar, contando con muy pocos recursos y estando formada por un reducidísimo número de cofrades que se afanaban en celebrar sus cultos anuales. No obstante, la ya más que bicentenaria Hermandad del Nuestra Señora del Rosario fue brillantemente revitalizada durante el primer cuarto del siglo XX, gracias a la actividad desplegada por una directiva presidida por Manuel Pece Casas, que trató de recuperar algo de su antiguo esplendor. Con todo, la asociación mariana cesó su actividad a finales de los años 1920 por causas diversas. Tras la Segunda República y la Guerra Civil, el lento declinar de la hermandad devino decadencia inexorable, hasta su extinción de hecho.
En la actualidad la única iniciativa que se ha desarrollado junto a la Virgen del Rosario ha sido la que cada 7 de octubre realiza la asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) con una misa anual por su festividad.









