La más antigua de las procesiones infantiles que se celebran en nuestra ciudad, la del Colegio Liceo Sagrado Corazón, salía hoy minutos antes de las diez y media de la mañana desafiando a algunas nubes que se cernían sobre el templo carmelitano.
Su habitual cortejo con la Entrada en Jerusalén y la Virgen del Liceo en sendos pasos que iban antecedidos de hebreos en distintos colores el primero de los pasos y penitentes con capirote en el segundo.
No faltó la música y las ganas de sacar la cofradía, como tampoco faltaron los padres, madres, abuelos, tíos y todo familiar posible que casi había que llamar a verdaderos agentes del orden público -y no los alumnos que abrían la Cruz de Guía vestidos de policía- para que el cortejo transitara con normalidad.







