Para tener derecho a una pensión de jubilación contributiva en España hay que cumplir un mínimo de cotización. Con 15 años cotizados se accede a la pensión, pero únicamente al 50% de la base reguladora. A partir de ahí, cada año adicional va sumando porcentaje hasta llegar al 100%.
El mínimo de 15 años
La ley exige acreditar al menos 15 años cotizados, de los cuales dos deben estar comprendidos dentro de los quince años anteriores al momento de jubilarse. Cumplido ese requisito, el trabajador tiene derecho a la mitad de su base reguladora. Es el punto de partida, no el máximo: quien se quede en esos 15 años cobrará una pensión notablemente inferior a la de quien complete una carrera larga.
Los expertos advierten, además, de que el número de años necesarios para alcanzar el 100% aumenta cada ejercicio con la reforma en curso. Lo que hoy son 15 años para el mínimo y en torno a 37 o 38 para el máximo seguirá endureciéndose en los próximos años, por lo que planificar la vida laboral es más importante que nunca.
Cómo crece el porcentaje
Desde ese 50% inicial, cada mes adicional cotizado suma un pequeño porcentaje a la escala, con más peso en los primeros tramos. Por eso, dos personas con idéntica base reguladora pueden acabar cobrando pensiones muy diferentes según los años que hayan cotizado. Revisar la vida laboral y detectar lagunas es clave para no perder cuantía.
Si quieres saber cómo cada mes influye en el cálculo, no te pierdas nuestro artículo sobre cómo cada mes cotizado suma a tu pensión, y también el análisis sobre los años que exigirá la Seguridad Social desde 2027.
Conviene simular antes de jubilarse
Antes de fijar la fecha de retiro, lo recomendable es simular la pensión con las bases reales de cotización. Así se sabe qué porcentaje se ha alcanzado y si merece la pena prolongar unos meses la vida laboral para mejorar la cuantía que se cobrará de por vida.
