Cada mes de trabajo cuenta, y mucho, a la hora de determinar la pensión. Un detalle que suele pasar desapercibido es que, a partir de los 15 años cotizados, cada mes adicional incrementa el porcentaje aplicable sobre la base reguladora, de modo que la cuantía final crece de forma progresiva hasta alcanzar el 100%.
Del 50% al 100%: cómo sube el porcentaje
Con 15 años cotizados se accede al mínimo, que da derecho al 50% de la base reguladora. A partir de ahí, cada mes adicional suma un pequeño porcentaje: los primeros años pesan más y, en tramos posteriores, cada mes añade en torno a un 0,19% a la escala. El resultado es que llegar al 100% exige una carrera de cotización larga, que la reforma sitúa cada vez más cerca de los 37 y 38 años.
Este mecanismo explica por qué dos personas con la misma base reguladora pueden acabar cobrando pensiones muy distintas: la diferencia está en los meses cotizados. Por eso conviene revisar la vida laboral y detectar posibles periodos sin cotizar que estén restando puntos a la pensión.
Qué implica la reforma en curso
El calendario de la reforma endurece progresivamente los años necesarios para llegar al 100%. En 2026 se exige superar los 38 años y 3 meses de cotización para jubilarse a los 65 años sin recorte; quien no llegue deberá esperar hasta los 66 años y 10 meses. Es fundamental tener esto en cuenta al planificar la fecha de salida.
Para entender el panorama completo, te recomendamos leer por qué los nacidos entre 1960 y 1970 tendrán requisitos específicos desde 2027, y cómo un recorte por adelantar el retiro puede penalizar incluso carreras muy largas de cotización.
La recomendación de los expertos
Antes de jubilarse, conviene calcular cuántos meses faltan para el siguiente tramo del porcentaje. En ocasiones, prolongar unos meses la vida laboral supone un salto notable en la pensión mensual que se cobrará durante el resto de la vida. La información y la planificación son, de nuevo, las mejores aliadas.
