La caducidad de una crema antiarrugas no siempre viene escrita como una fecha. En la mayoría de los tarros lo que aparece es un pequeño dibujo de un envase abierto con una cifra al lado, y esa diferencia no es un capricho de la marca: la decide una norma europea de etiquetado.
El símbolo PAO y la caducidad de una crema antiarrugas
El Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre productos cosméticos regula en su artículo 19 qué debe figurar en el recipiente y en el embalaje. Entre esas menciones está el llamado PAO, del inglés period after opening, o período después de la apertura, que se representa con el símbolo del punto 2 del anexo VII: un tarro abierto.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios describe ese símbolo como un tarro abierto seguido del plazo de utilización expresado en meses o años. De ahí las inscripciones habituales: un número seguido de la letra M, como 12M o 24M, o la palabra completa. Indica el tiempo durante el cual el producto mantiene sus características desde que se abre por primera vez, y debe aparecer tanto en el envase como en el cartonaje cuando este existe.
Cuándo se pone fecha y cuándo se pone PAO
La clave está en los treinta meses. El artículo 19.1.c) del reglamento exige indicar la fecha hasta la cual el producto, almacenado en condiciones adecuadas, seguirá cumpliendo su función inicial. Esa mención va precedida del símbolo del punto 3 del anexo VII, un reloj de arena, o de la fórmula «utilícese preferentemente antes del final de».
Ahora bien, cuando la duración mínima del cosmético supera los treinta meses, esa fecha deja de ser obligatoria y se sustituye por la indicación del período después de la apertura. Por eso la caducidad de una crema antiarrugas rara vez se expresa como fecha impresa: lo habitual es el PAO. Y por eso otros productos, con una vida útil más corta, sí la llevan impresa junto al lote.
Los casos en los que no aparece ningún plazo
La AEMPS detalla los supuestos en los que no procede indicar el período después de la apertura. Quedan fuera los productos monodosis, de un solo uso; los envases que no se abren físicamente, como los sprays y otros sistemas cerrados; y aquellos cosméticos en los que no existe riesgo de deterioro del producto. En esos casos, la ausencia del tarro abierto no es un error de la marca.
Para deducir la caducidad de una crema antiarrugas conviene mirar primero si hay reloj de arena o fecha impresa, después si hay tarro abierto con un número de meses y, si no aparece ninguno de los dos, comprobar si el envase encaja en alguno de esos supuestos.
Qué más exige la etiqueta en España
El Real Decreto 85/2018 regula en España los aspectos complementarios del reglamento europeo: autoridades competentes, control de mercado, cosmetovigilancia y, entre otros puntos, la lengua del etiquetado. Su artículo 6.1.a) establece que determinada información prevista en el artículo 19 del Reglamento 1223/2009 debe figurar en español en los productos distribuidos en España.
La AEMPS mantiene además una recopilación pública de la legislación aplicable a los cosméticos, con el texto consolidado del reglamento europeo y sus sucesivas modificaciones, útil para comprobar la redacción vigente de cualquiera de estas obligaciones de etiquetado.
En la práctica, averiguar la caducidad de una crema antiarrugas se resuelve en dos gestos: buscar el tarro abierto y su cifra, y anotar en algún sitio la fecha en que se abrió el envase, porque el plazo del PAO empieza a contar justo ahí y ninguna etiqueta puede saber cuándo ocurrió. Si en lugar del tarro aparece el reloj de arena, la referencia es directamente la fecha impresa