El caso ilustra una de las paradojas del sistema de prestaciones. Una mujer con discapacidad ha visto cómo dejaba de percibir una ayuda por incapacidad porque, sumando otra pensión, superaba el límite de ingresos establecido para la pensión no contributiva. El resultado: se queda con poco más de 656 euros, cuando cobrar alrededor de 1.200 se considera «demasiado».
Por qué se pierde la prestación
Las pensiones no contributivas de incapacidad están gestionadas por el IMSERSO y dirigidas a personas con discapacidad en situación de necesidad. Para tener derecho a ellas, los ingresos del beneficiario, y en su caso de la unidad de convivencia, no pueden superar un umbral anual. Cuando se rebasa ese límite, la prestación se reduce o directamente se suspende.
En 2026, estas pensiones se revalorizaron de forma notable, con una subida del 11,4% respecto al año anterior. Sin embargo, el diseño del sistema hace que, al combinar dos prestaciones, algunas personas superen el tope y pierdan una de ellas, quedándose con una cantidad final inferior a la que percibían antes.
Un debate abierto
Casos como este alimentan el debate sobre la compatibilidad entre prestaciones y sobre unos límites de ingresos que, según denuncian los afectados, dejan a personas con discapacidad en una situación económica muy ajustada. Revisar bien qué prestaciones son compatibles antes de solicitarlas resulta fundamental para no perder derechos.
Para conocer mejor estas ayudas, te interesa cómo funciona la pensión no contributiva en 2026 y las novedades sobre la incapacidad permanente.
Qué hacer en estos casos
Ante una reducción o suspensión, conviene revisar el cálculo de ingresos, comprobar qué rentas se están computando y valorar un recurso si se aprecian errores. El asesoramiento especializado puede marcar la diferencia entre mantener o perder una ayuda esencial para el día a día.
