Novena de la Coronación de San José (VII): Bendito Patriarca, modelo de Santidad

Séptimo día ayer de la Solemne Novena que en la Parroquia de San José de Cádiz se viene desarrollando como preparatoria para la Coronación Canónica de San José el próximo 31 de octubre.

En esta jornada la celebración ha estado presidida por el Rvdo. P. José Carlo Mellado González, párroco de la prioral de San Sebastián de Puerto de Real. El predicador ha meditado en esta ocasión sobre “San José, modelo de Santidad. La vocación cristiana a la Santidad”. 

En esta jornada además de los feligreses también han participado en la eucaristía una representación del Consejo local de Hermandades y Cofradías de Cádiz así como representantes de algunas corporaciones penitenciales.

El predicador indicaba al comienzo de su homilía que San Francisco de Sales en uno de sus escritos decía que había santos que eran admirables y otros imitables o ambas a la vez. Aquellos que son admirables, incidía el predicador, son los que no están a nuestro alcance, los que su vida fue una obra prodigiosa como aquellos que bautizaron a miles de personas o recibieron la palma del martirio. San José, después de la Santísima Virgen María, fue la persona que más gracia recibió de Dios, pues aceptó una misión para que no estaba preparado como era ser el padre legal, que no natural, del Hijo de Dios. 

Ese aporte de gracia, ahondaba en su homilía el padre Mellado González, lo hace ser un santo admirable, de tal manera que “nosotros nunca podremos alcanzar en ciertas cosas”. El Bendito Patriarca recordó el predicador era un hombre justo por eso no podía aceptar un hijo que no era suyo, pero tampoco su corazón le dejaba castigar a la Santísima Virgen María, la que ofrecía amparo en su vientre al Salvador porque la amaba , así que optó por repudiar a su esposa, abandonarla cargando de esta forma con la culpa. No entendía esa situación que estaba penado con la ley, pero no pudo actuar como Adán, que culpó a Eva, sino que confiaba en la integridad de la Virgen y se abandonó a las manos de Dios a pensar de no sentirse capacitado para los designios de Dios y este sale a su encuentro para que se quede.

Esto que le ocurre al Glorioso San José, como ha explicado en su disertación el predicador, no hace ver que Dios cuenta con cada uno de nosotros para misiones distintas. La santidad es creerse todo lo que el Señor nos pide como hizo San José, que le pidió que huyera y lo hará, que volviese y lo hará. Sin hacerse preguntas . Sin dudas. No escuchamos ni una sola palabra de San José en Evangelio, no discute tan solo actúa. San José es de alguna manera imitable y, nos dice el Padre Mellado, que es ahí donde entramos nosotros porque la santidad de San José está inserta en una vida sencilla y cotidiana. Ninguno de nosotros está llamado a hacer obras grandes a lo ojos del mundo, pero si obras grandes a los ojos de Dios, y como diría Santa Teresa, el amor que ponemos en ellas. 

San José, como se ha meditado en esta novena, es modelo de muchos aspectos porque los llevó hasta el extremo de la santidad. Esta Coronación de San José es materializar, según el predicador, aquello que ya ocurre en el cielo. San José está coronado con la corona que no se marchita, como dice San Pablo. A esa corona de virtudes, de santidad es a la que nosotros, como comunidad parroquial, estamos llamados. No nos quedemos solo en la admiración sino en la imitación. (ISLAPASIÓN).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *