Espléndida noche de Martes Santo entre el recuerdo a Angrois y la vuelta al barrio pastoreño



El barrio de la Pastora se viste de verdiblancas túnicas cada Martes Santo. Se cuentan por centenares los hermanos que acompañan en quizás el mayor cortejo de la Semana Santa a los Titulares hortelanos en su salida procesional.

Este año, al igual que en el resto de hermandades de San Fernando, el recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela marcaría parte de su salida procesional. La primera levantá del paso de misterio estuvo a cargo de Fátima Reyes Quijano joven isleña que sobrevivió a este terrible accidente y que perdió a sus padres en el siniestro. Además de esto el palio de la Virgen de Gracia y Esperanza Coronada lucía negro lazo en uno de sus varales y entró en Carrera Oficial con la marcha “Amarguras”.

Pero el Huerto es una hermandad eminentemente de barrio. Y ni el triste recuerdo y pesar por sus hermanos fallecidos pudo enturbiar una apoteosis de salida procesional. Desde la salida del paso de misterio la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Estrella de Dos Hermanas (Sevilla) encandiló al personal con una potencia y afinación dignas de una gran formación musical. Sin duda puede ser la mejor de las aportaciones musicales este año en nuestra Semana Santa. 

Con un andar portentoso el paso del Cristo del Huerto enfilaba Marconi antes de llegar al monumento al Beato Marcelo Spínola, instante en el que ya comenzaban a salir las últimas parejas con cirio que antecedían a la Virgen de Gracia y Esperanza Coronada. El palio se movió dentro del templo tras la primera levantá a cargo del pregonero de esta dolorosa en 2013, Jesús Rodríguez Quijano.

Con un andar corto, tirado levemente a las bandas, la Virgen del Huerto recorría una plaza atestada de público y que supo premiar con aplausos los primeros metros de este paso de palio por las calles de la ciudad.

La cofradía llegó con algo más de diez minutos al palquillo de toma de hora en la Carrera Oficial. Es ya casi una costumbre en esta hermandad que intenta apresurarse en los primeros tramos de su recorrido para dejar vía libre a un Martes Santo de escuadra y cartabón. 

Paso por la Carrera Oficial y de aquí con dirección hacia un barrio al que llegó tras una parsimoniosa calle Ancha en la que marchas, saetas y quietos de sus cargadores sirvieron de antesala a un momento nuevo de esta cofradía: el recorrido por las calles Daniel González y Maldonado.

Sin duda un acierto el de esta cofradía que engalanó estas calles para su paso en una parte del itinerario que anteriormente no tenía demasiado público. Marchas y más marchas, así como una petalada, despidieron a los Titulares del Huerto de las calles del barrio cuando estos ya entraban en la plaza de la Pastora.

Aquí, ya el último de los momentos: el encuentro. El Cristo del Huerto esperó a la Virgen de Gracia y Esperanza en un lateral del templo y ambos se mecieron durante algunos minutos al mismo compás de las marchas de la Banda de Música de Los Palacios y Villafranca. La Virgen del Huerto entró en el templo tras la interpretación del Himno Nacional al que antecedieron algunos gritos de parte del público que sigue sin saber comportarse al ver recogerse una cofradía.

“La Oración en el Huerto” y el Himno también para el Cristo del Huerto que al posar las cuatro patas de su paso sobre el mármol pastoreño cerró un Martes Santo casi a la medida de los sueños de los cofrades del Huerto. Un Martes Santo que recordó, especialmente, a un penitente escolta del paso de palio, Ignacio Bustamante. (ISLAPASIÓN).

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