Castilleja coronó a su Virgen de la Soledad en el corazón de la Plaza de Santiago

No podía ser en otro lugar que en su Plaza donde la devoción a la Virgen de la Soledad se palma en todos y cada uno de sus rincones. Fue en este lugar, en la Plaza de Santiago, donde quiso Castilleja de la Cuesta coronar canónicamente a su venerada Virgen de la Soledad. Han sido días de preparativos, de nervios donde todas las miradas se centraban en su Virgen que en su paso de palio esperaba la grandiosa jornada del 18 de junio.

Al llegar la tarde, y bajo un intenso sol, los hermanos soleanos llegaban hasta la Plaza atravesando los emblemáticos arcos. La espera se hacía más corta y se daban los últimos retoques a un esplendoroso altar montado en uno de los laterales de la plaza. Pasaban unos minutos de las siete y media cuando Nuestra Señora de la Soledad abandonaba el Templo de Santiago para caminar atravesando la Plaza. Todas las miradas se dirigían a su paso de palio que avanzaba en un respetuoso y solemne silencio. Minutos después quedaría entronizada en el altar bajo el dosel con incrustaciones de plata donde se podía leer: Tú, la reina del cielo.

Con gran puntualidad se iniciaba la Solemne Misa Estacional de Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Soledad presidida por don Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, que cinco años atrás pidió a la Hermandad iniciar los trámites para coronar a la Santísima Virgen de la Soledad. Algunos problemas de megafonía enturbiaron la ceremonia e hizo que la homilía del Arzobispo fuese leída por el canónigo y maestro de ceremonias de la Catedral, don Luis Rueda. 

Tras la Homilía llegaba el momento más esperado por los placeños de Castilleja de la Cuesta. El Arzobispo de Sevilla bendecía la Corona antes los padrinos de la Coronación, el General Director de Enseñanza del Mando de Personal del Ejército del Aire en el acuartelamiento de Tablada (Sevilla) y Hermano Mayor Honorario de la Hermandad, Pablo José Castillo Bretón, en representación del Ejército del Aire Español; y Rosa Luque Tovar, camarera de honor de Nuestra Señora de la Soledad. A las ocho y cuarenta y dos minutos de una radiante tarde el estallido de los cohetes y el fervor de su Plaza anunciaban que Nuestra Señora de la Soledad era coronada canónicamente con la corona que Fernando Marmolejo labrara en 1944 para su Coronación Litúrgica y que fue bautizada como la grandiosa.

Nuestra Señora de la Soledad es obra de autor anónimo realizada en el último tercio del siglo XVI. La Hermandad ha logrado mantener la belleza primitiva de la imagen sin incorporarle lágrimas, algo propio de los siglos XVIII y XIX. Si podemos destacar el cambio de sus ojos que originariamente eran pintados y en el siglo XIX se le colocan unos de cristal.

Poco a poco el sol se iba marchando de la Plaza mientras continuaba la Eucaristía preparada con mimo por la Hermandad. Tras los agradecimientos y el rezo de la Salve se iniciaba la gloriosa procesión de Acción de Gracias. El cortejo lo abrió la Agrupación Musical Veterana de Sevilla que antecedía a la Cruz de Guía. Numerosas Hermandades con sus estandartes acompañaron a la Virgen Coronada. También fueron numerosas las mujeres de mantillas que componían un largo cortejo que ya abandonaba la Plaza de Santiago y atravesaba uno de sus arcos buscando la calle Enmedio.

A las once menos vente de la noche los costaleros levantaban a pulso el paso de palio mientras una infinidad de cohetes y fuegos artificiales llenaban el cielo de Castilleja de la Cuesta. La Banda de Santa Ana de Dos Hermanas puso sus sones tras el palio que se mecía a los compases de su Himno. Nuestra Señora de la Soledad Coronada caminaba por el medio de la Plaza fijando su mirada en su Templo de Santiago donde por unas horas dejaba al Señor de los Remedios y al Patrón Santiago Apóstol.

Muchísimos fieles la acompañaban en su discurrir por la Plaza de Santiago que ya hacía presagiar que la Virgen no se quedaría sola en ningún momento. Antes de abandonar su Plaza la cantante Patricia del Río ponía voz a unas emotivas sevillanas que levantó el fervor del pueblo de Castilleja de la Cuesta. La Virgen atravesaba el arco de la calle Enmedio quedando frente a frente a una estampa con su imagen colocada en uno de los balcones de esta calle. En este punto la Virgen de la Soledad recibió la primera petalada de la noche mientras de nuevo el cielo de Castilleja de la Cuesta se llenaba de fuegos artificiales.

En esta misma calle de Enmedio la Virgen fue recibida con distintas coplas desde los balcones, así como por sevillanas con aires cantillaneros. En su Casa Hermandad el ursaonense Manuel Cuevas le rezó con una sentida saeta mientras las hermandades la despedían en este punto cuando el reloj ya pasaba de las doce de la noche.

Con una auténtica marea humana la Virgen de la Soledad bajaba la calle Manuel García Junco parando en aquellas casas donde alguna persona mayor la esperaba emocionada. De nuevo llovió pétalos de flores en el tramo final de la calle, en el punto donde de nuevo Manuel Cuevas le rezó cantando.

Quedaban pocos minutos para la una de la madrugada cuando llegaba a la Calle Real y reviraba su paso completamente mirando a los cuatro puntos de la calle. Con paso lento la Virgen de la Soledad atravesaba la calle Real buscando la Parroquia de la Concepción donde la esperaba la Inmaculada Concepción, Patrona de Castilleja de la Cuesta. Con mimo y dulzura la Virgen de la tarde del Viernes Santo volvió su mirada hacia el interior del Templo mientras el Simpecado Concepcionista la esperaba en la puerta de la Parroquia. Ante las grandes devociones de Castilleja de la Cuesta se rezó la popular Salve cercana ya las dos de la madrugada.

Aún la Virgen de la Soledad recorrió las principales calles de la localidad que estaban engalanadas con gallardetes. La esperaba la calle 28 de febrero o la estreches de Alegría, así como la belleza de la calle Convento que la devolvería a su Plaza de Santiago con las primeras luces del nuevo día. Al filo de las siete de la mañana acompañada por sus devotos de Castilleja de la Cuesta y mecida con los sones de la Banda nazarena, la Hermandad de Santiago, la histórica Hermandad de La Plaza, cerraba una jornada de ensueño para todos sus hermanos y devotos que guardarán en su memoria la grandiosa coronación de Nuestra Señora de la Soledad de Castilleja de la Cuesta. (ISLAPASIÓN).

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