Altares y balcones engalanan Triana en una nueva mañana de domingo de Corpus

Para desglosar el Corpus de Triana habría que escribir varios libros y entender que es uno de los días más importantes del año en el barrio. Cierto es también cuando hablamos del arrabal es hablar de una forma de vida.

Triana se volcó como siempre con el Corpus Chico, una denominación no por ser pequeño sino por ser el segundo Corpus más antiguo de Sevilla. Se creó hace casi cinco siglos cuando los trianeros no podían ir al llamado grande, es decir, al organizado por el Cabildo Catedral.

El de Triana puede que gane al de Sevilla en dos cuestiones: Una en la instalación de los altares y balcones. Lo mejor de cada casa salen a las calles más céntricas del barrio a la espera de pasar el Santísimo. Había altares en casas anexas y raro el sitio donde no ver un altar o balcón engalanado. Aquí el distrito pone de su parte con un concurso pero son los propios trianeros los que aprenden por generaciones de esta tradición no decrece. Y segundo, un ambiente inigualable. Calles repletas de personas para presenciar este Corpus ameno, cada año continúa creciendo en el cortejo pero sus cinco pasos y tres bandas lo hacen posible junto a la alegría de los asistentes ante el Santísimo.

La Esperanza de Triana es la encargada de la preparación al ser la sacramental de Santa Ana. El Niño Jesús, San Juan Evangelista, Santa Justa y Rufina, la Purísima y la custodia son los cinco pasos que forman parte del cortejo.

Jornada festiva que arrancó a las nueve de la mañana con la eucaristía pero suele alargarse hasta altas horas de la tarde por vivirse una jornada de convivencia. (ISLAPASIÓN).

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