Sin duda José Antonio Faiña Mora dejó el titular para el último momento, para el último verso de un romance con el que daba fin al XIV Pregón a la Virgen de los Dolores. Y es que, aunque no sea el primero en manifestarlo, la ovación de los hermanos que hoy presenciaron la exaltación dieron fe que es un sentimiento, el de petición de la Coronación de la dolorosa nazarena, que ahonda en los hermanos, fieles y devotos de esta corporación.

La Iglesia Mayor Parroquial acogió en la noche de ayer, tras la celebración eucarística del Triduo a la Virgen de los Dolores la XIV exaltación a la dolorosa de la Hermandad de Jesús Nazareno.

Con la presencia de los tenientes de alcalde Daniel Nieto, Úrsula Ruiz y Antonio Gutiérrez, del presidente del Consejo local de Hermandades y Cofradías, José Manuel Rivera Barrera, y de una amplia representación de la Hermandad de la Resurrección, daba comienzo una nueva exaltación a la Virgen de los Dolores.

En esta ocasión la glosa sobre la Santísima Virgen corría a cargo del cofrade y miembro de la junta de gobierno de la Resurrección, José Antonio Faiña Mora, hermano de la de Jesús Nazareno y ex miembro de su junta auxiliar.

Antes de tomar la palabra el pregonero fue presentado por Mane Cano Vélez que además de describir profesional y en su entorno familiar al exaltador quiso trasladarse al mes de septiembre de 1981 en el que presentador y pregonero se conocieron en el comienzo de su etapa en el instituto. Tras esta fecha llegaría la pertenencia de ambos a la junta auxiliar de la Hermandad del Nazareno donde forjaron su amistad así como diversas anécdotas que fueron parte de la presentación.

Faiña Mora tomó el atril pregonero para en una primera parte muy emocionado en el momento de hacer las primeras referencias familiares en unos versos en los que pedía la venia a Jesús Nazareno para hablar abiertamente de la Virgen de los Dolores.

Las primeras sensaciones al ser nombrado pregonero, el agradecimiento a la junta de gobierno de la hermandad por su designación y las experiencias junto al altar de diario de los Titulares del Nazareno recorrieron la primera parte del pregón. 

Desde aquí al recuerdo de su abuela materna, íntimamente vinculada a la hermandad, y los recuerdos de las madrugadas de la niñez del pregonero continuaron la glosa a la Virgen de los Dolores. 

No se olvidaron las experiencias, vivencias y anécdotas en la Junta Auxiliar nazarena en la década de los ochenta junto a otros cofrades que lo fueron de esta hermandad y que esta noche estuvieron también presentes en el primer templo de la ciudad.

Tampoco faltaron las referencias a Santa Teresa de Jesús o a las cuadrillas de hermanos cargadores del Nazareno desde su creación que el pregonero vivió dentro del seno de la cofradía. Las vivencias junto a ellos en los traslados de los pasos ponía el pregón en sus últimos minutos.

La reunión anual en la mañana del Jueves Santo de algunos hermanos del Nazareno que vivieron en aquella época dio paso al último romance, los últimos versos que dieron por finalizado el pregón con esa petición expresa de Coronación a la Virgen de los Dolores. (ISLAPASIÓN).

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