La procesión de la Virgen de la Merced en Jerez de la Frontera puso ayer brillante colofón a los cultos celebrados estos últimos días en honor de la patrona de la ciudad, en una ocasión singular al coincidir con el 750 aniversario de la recuperación del culto cristiano en Jerez.

Precisamente por este motivo, la orden mercedaria quiso que la Santísima Virgen portara en su regazo el Niño Jesús que se cree pudiera ser el suyo original del siglo XIII, una imagen que permanecía expuesta en el interior de la basílica y que no recorría las calles de la ciudad desde finales del XIX.

Esa fue la principal novedad de una procesión que contó con la presencia corporativa de las hermandades y agrupaciones parroquiales de la ciudad, así como del Cabildo municipal y el propio obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor Mazuelos Pérez.

Al igual que viene ocurriendo en estos últimos años, la calle Merced fue exornada por grupos de jóvenes con coloristas alfombras de sal, a quienes afectó sensiblemente el chaparrón que sacudió a la ciudad a primeras horas de la mañana. Poco después, Monseñor Mazuelos oficiaría el solemne pontifical en el que se enmarca la renovación del Voto de la Ciudad, que estuvo a cargo de la alcaldesa, María José García-Pelayo.

La procesión partió de la basílica a las seis y media de la tarde, siguiendo el itinerario de costumbre. Martín Gómez Moreno comandó la cuadrilla de costaleros, cerrando el cortejo la Banda Municipal de Música de Jerez, dirigida por Luis Román Cárdenas. Ya a la recogida, Paqui Durán Redondo, tuvo a su cargo el tradicional fervorín que de algún modo vino a cerrar la procesión de la patrona. (ISLAPASIÓN).

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