La procesión de Santa Marta puso ayer en Jerez el epílogo al ciclo de procesiones de gloria en la ciudad hasta la llegada de septiembre, mes en el que llegarán las celebraciones de la Virgen de la Merced. 

La Santa Hospedera salió a las calles de la mano de la hermandad del Traslado al Sepulcro, rindiendo culto público a una advocación que forma parte de los titulares de la cofradía y que goza de una extensa y popular devoción, lo que se puso de manifiesto como cada 29 de julio en las calles por donde pasó la procesión, un amplio itinerario que llegó desde San Mateo, con la salida desde la capilla de la hermandad, para alcanzar incluso la calle Porvera. 

Y desde Chancillería entrar de nuevo en los dominios de San Mateo. Evidentemente, este trazado procuró pasar por zonas donde bares y otros negocios hosteleros tienen un singular protagonismo. Santa Marta fue en el paso de San Blas de la hermandad del Desconsuelo, cedido para la ocasión, portado por las cuadrillas de costaleros de la hermandad a cuyo frente estuvo como capataz Jesús Sánchez Lineros. 

Junto a la obligada representación corporativa del Traslado al Sepulcro, en el cortejo también figuraron devotos y hermanos junto a una representación profesional e institucional del sector de la hostelería sobre la que tradicionalmente la Santa ejerce su patrocinio. Como complemento musical, la formación que fue tras el paso fue la vinculada a la hermandad, la banda del Cristo de la Caridad. (ISLAPASIÓN).

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