El escultor Vicente Tena Fuster (1861-1946) es de todos conocidos por los amantes de la escultura religiosa en nuestra ciudad, gracias a la labor de investigación por parte de historiadores locales y foráneos.

Sus trabajos realizados a hermandades  de nuestra localidad en la última década del siglo XIX y principios del XX, sumados a la prolífica trayectoria que este artista ha ido dejando en otras poblaciones cercanas como Jerez de la Frontera, Barbate o en la localidad sevillana de Osuna, nos han mostrado la valía y reconocimiento de este artista.

Tena se afincó a finales de siglo XIX en nuestra localidad, posiblemente por su ingreso en el ejército, llegando a entablar amistad con cofrades de nuestra ciudad. Trabajó para hermandades como la de la Columna, donde realizaría la hechura de su titular el Señor atado a la Columna (1893) su grupo de sayones y la imagen cotitular de la Santísima Virgen de las Lágrimas (1899), además del San Pedro de candelero.

También ejecutó para la iglesia Mayor la imagen de un Niño Jesús pasionario que hoy forma parte del patrimonio de la hermandad mencionada anteriormente y un Niño Jesús de Praga que se encuentra en la sacristía de esta Iglesia y que se puede contemplar en el catálogo que ofrecía este escultor como taller, aunque su ornamentación es menos ostentosa.

No solo tenemos constancia de estas imágenes sino de otras como las Marías de la Veracruz que constatan su autoría gracias a un asiento en la que se refleja y nombra las imágenes por las cajas en las que fueron trasladadas y que gracias a estas desvelan su autoría.

Pero quizás una de las imágenes que se nos escapan de toda su producción, se encuentra muy cerca a todos y además goza de gran devoción dentro de su alumnado y profesorado, se trata de la imagen de la Virgen Niña “La Niña María” como popularmente se la conoce, de esta no existía documentación alguna que indicase su autoría, pero sí la constancia de un modelo parecido a la misma, pero de menor calidad.

Se me encomendó por parte de un cliente la realización de una réplica de la imagen, pero en un formato menor al original. Sabemos que muchos de sus alumnos que han pertenecido y pertenecen a este colegio llevan en su corazón a esta imagen y de ahí entendí la solicitud.

Una vez pedidos los permisos oportunos a las religiosas se pudo acceder a la imagen para su estudio y reportaje fotográfico. Una de las cosas que me llamarón la atención, fue que la imagen estaba realizada en madera pero que nos recordaba mucho a las de factura de la fábrica de Olot, cuando esta solía utilizar la técnica de pasta de madera y no la construida con elementos lignarios.

Tras el examen organoléptico que tuve la suerte de realizar contemplé la factura delicada de manos y pies que se asemejaban más a una pieza italiana,  el tratamiento de paños y sobre todo lo más significativo la técnica polícroma empleada, óleo pulido a tripilla, otro dato que me hacía descartar la teoría de la fábrica catalana.

Después de consultar con conocidos y entendidos sobre la posible autoría de la pieza y no encontrar respuesta, repasé catálogos de escultores cercanos y en esta búsqueda apareció Vicente Tena, su catálogo hace un repaso al santoral de finales del siglo XIX y principios del XX, con  Inmaculadas, Sagrado Corazón, Niño Jesús de Praga etc.

También aparece una imagen de la Niña María de parecida factura pero que dista mucho de esta en cuanto a calidad pero sí, en cuanto a morfología. Otra cosa que me recordaba era el giro de cabeza de mucha de sus piezas, hacia la derecha y levemente mirando al cielo, que nos recuerda mucho a la postura de la imagen portentosa del Señor de la Columna y su cara dulce que nos acercaba a la imagen del Niño de Praga de la Iglesia Mayor.

Todos estos datos eran solo conjeturas y pura teoría de una posible autoría de las llamadas por similitudes morfológicas.

Pasado unos días y repasando el reportaje fotográfico que realice a la imagen, en una de ellas pude apreciar en el interior del embón de su peana, que se dejaba entrever pero muy desenfocada lo que parecía un pequeño sello que pasaba inadvertido y que después de ampliar me llevó a la confirmación y sorpresa de la teoría que sostenía, con gran alegría pude contemplar la inscripción que decía VICENTE TENA, ESCULTOR, VALENCIA.

Tras las conversaciones mantenidas con la religiosa Madre Virtudes, pude sumar a estos datos que aunque no hay constancia de la autoría si se sabe por documentación que la llegada de la imagen a San Fernando se produjo en 1921, fecha que nos acerca a su centenario.

Es por ello que ya podemos decir que el catálogo de obras de Vicente Tena en San Fernando, se amplía con una de sus mejores piezas de mediano formato que realizó para la ciudad de San Fernando y que creo se hizo exprofeso para la Compañía de María de nuestra ciudad.

CELESTIAL NIÑA MARÍA INMACULADA

QUE SUBES HOY AL TEMPLO DEL SEÑOR

SANTA SIN PAR A LOS DIVINOS OJOS

Y A LOS TUYOS TAN SOLO HUMILDE FLOR

HE NOS AQUÍ POSTRADOS A TUS PLANTAS

ATRAIDOS POR TI MADRE DE AMOR

VENIMOS A ALABARTE Y A ENSALZARTE

Y A SEGUIR TU VIRTUD CON GRAN FERVOR

Jesús Vidal González

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