El tercer San José coronado en España está en Cádiz desde este mediodía. De esta forma con la imposición por parte de Monseñor Rafael Zornoza de la presea al Titular de la Parroquia de San José de Cádiz se coronaban siglos de devoción josefina en extramuros de la Ciudad.

Una ceremonia que comenzaba a las once de la mañana en la Catedral de Cádiz con un aforo limitado y con la obligación de los asistentes de guardar las distintas medidas de seguridad y sanitarias exigidas por las autoridades.

Completado el aforo con las restricciones oportunas comenzaba el Pontifical de Coronación presidido por el Obispo diocesano y acompañado por una docena de sacerdotes que han querido participar en esta mañana del último día de octubre en la celebración solemne.

En la procesión de entrada los Hermanos Mayores de las corporaciones madrinas de la Coronación (Hermandad de la Paz de Cádiz, filial del Rocío de Cádiz y la de San José de San Fernando) portaban las preseas del Bendito Patriarca y el Bendito Niño.

La ceremonia religiosa contó con una homilía del Obispo Diocesano que quiso acercar a la figura de San José a los presentes. Rafael Zornoza ha asegurado que “la comunidad parroquial de San José, a través de los momentos de oración, las catequesis, esfuerzos de evangelización y la caridad, ha puesto en marcha una verdadera misión que os dispone interiormente para esta coronación, que ha de expresar la fuerza de su patrocinio. Los acontecimientos penosos de la pandemia que estamos sufriendo nos animan hoy, aún más, a buscar la protección de San José”.

En cuanto a la figura del santo, el obispo diocesano ha afirmado que “debemos aprovechar esta coronación para aprender de San José. Los evangelios describen a San José  como este custodio de Jesús, esposo atento y fiel, que ejerce la autoridad familiar con una actitud permanente de servicio. Es un santo y un trabajador humilde, un ejemplo paradigmático de la nueva economía de la gracia de Dios. Aprendamos de él, de manera que sea para nosotros un maestro de este servicio a la misión de la Iglesia, que nos compete a todos y cada uno de nosotros”.

“El primer mérito de San José es haber creído. San José es un modelo de oración para nosotros, es un alma contemplativa que escucha continuamente a Dios. San José lo dulcifica todo y nos enseña a amar a la Iglesia. Nos enseña cómo ser hombres de Dios con toda normalidad. Fue un hombre para Dios, que supo acoger lo divino y responder con obediencia y generosidad. Todas estas virtudes son su verdadera corona, la más preciosa joya que le adorna, porque son los laureles de la victoria de Cristo en nosotros”.

Finalmente, el prelado pidió por la ciudad de Cádiz, por todos los necesitados, aquellos que no tienen trabajo, por los padres, los educadores, los sacerdotes, seminarista… “Que San José nos haga amar a la Iglesia con entrega plena y ayude a todos los cristianos a hacer con confianza y amor la voluntad de Dios, colaborando en la obra de la salvación”.

Tras la homilía se procedió a la bendición de las preseas que fueron trasladadas hasta el baldaquino del presbiterio de la Seo gaditana, donde se encontraba la imagen. 

Llegaba en este momento el instante soñado por toda una comunidad parroquial cuando Monseñor Zornoza colocaba primero la corona del Bendito Niño y luego la de San José en esta culminación histórica del Año Jubilar Josefino con motivo del 150 aniversario del patrocinio de San José sobre la Iglesia Universal. 

Monseñor Zornoza incensaba la sagrada imagen ya coronada mientras el Coro de San Pedro Nolasco de Jerez interpretaba el "Aleluya" de Händel, en una aportación sobresaliente en el apartado musical a esta celebración. No faltó tampoco el Coro Virgen del Carmen que interpretó antes de finalizar la eucaristía el Himno de la Coronación a San José. 

Una ceremonia que tuvo una representación de autoridades más reducida debido a las circunstancias especiales por la pandemia del coronavirus pero que no desmereció en ningún momento un acto de la enjundia de la que será, para la historia, la tercera coronación en España de una imagen de San José.

Monseñor Zornoza, y todo Cádiz, coronaron siglos de devoción josefina en extramuros. (ISLAPASIÓN).

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