El Barrio de la Mar y todo el pueblo de Conil de la Frontera volvío a arropar a su Virgen del Carmen, que como cada año, volvió a recorrer sus calles como colofón a una jornada que se iniciaba desde bien temprano con la celebración de la Santa Misa Concelebrada en la Capilla del Espíritu Santo y el posterior traslado de la imagen al Puerto Pesquero.

Una vez allí, se procedió a tomar la decisión de suspender la procesión marítima debido al viento de levante reinante en la costa conileña, cosa que imposibilitó la salida de los barcos del muelle. Tras ello tuvieron lugar los ritos habituales de la oración, el tradicional homenaje a los pescadores, el Besamanos a la Santísima Virgen marinera, así como la entrega de la misma a la Cofradía de Pescadores para su custodia en la Lonja.

Una vez concluidos los actos previstos para la mañana, la atención se centraba por la tarde-noche en los aledaños de la Capilla del Espíritu Santo, siendo la Reina del Carmelo puntual a su cita con los conileños. A las nueve de la noche se abrían las puertas del templo y pocos minutos después, el paso de la Reina de los Mares asomaba a su barrio arropada por numerosos cofrades y devotos que se agolpaban en los alrededores para ver salir a la Patrona de los pescadores.

El cortejo que la precedía estuvo compuesto por cruz parroquial, libro de reglas, representaciones civiles, cuerpo de mujeres ataviadas de mantilla, representaciones de las distintas hermandades y cofradías, junta de gobierno, representaciones eclesiásticas, así como la presencia de gastadores de la Infantería de Marina, los cuales iban escoltando el paso de la Santísima Virgen.

La Banda de Música "Pedro Álvarez Hidalgo" de Puerto Real, como en años anteriores, fue la encargada de poner la nota musical acompañando a la patrona de los marineros por todo el recorrido, desgranando en su repertorio marchas como "Mi Amargura", "Aurora de Santa Marina", "Afligidos" o "Virgen de las Penas".

Gustó, y mucho, lo radiante que lucían las imágenes ataviadas por el gaditano Lorenzo Guttenberger, así como el exorno floral del paso.

Ni las altas temperaturas que se registraron en la jornada de ayer ni el viento de levante, que fue amainando a medida que se llegaba a la medianoche, quitaron protagonismo a una procesión que estuvo bastante arropada por muchos puntos de su itinerario, y que regresaba a su capilla pasadas la una de la madrugada bajo un cielo de fuegos artificiales, que dieron por concluida la salida procesional, y con ella, los actos y cultos en torno a la Virgen del Carmen, los cuales comenzaron a celebrarse el pasado sábado 12 de julio con el Solemne Triduo en honor a la titular mariana de la cofradía marinera. (PASIÓN Y GLORIAS DE CONIL).