El Carmen de Calatrava puso el broche a un mes intenso con una advocación de antaño. El barrio vivió la segunda de las salidas de la Virgen, esta vez, la procesión terrestre por una feligresía volcada. 

Hasta el tiempo acompañó. Todo medido a la perfección, lo que deduce que cuando algo es trabajado y cuidado, es difícil que llegué a salir mal. Calles engalanadas, balcones adornados, cualquiera cosa cada uno a sus medidas era posible para ver a la Virgen del Carmen por sus calles. 

Varios momentos emotivos, la gran petalada de buganvillas antes de la llegada al monasterio de San Clemente que dejó unas imágenes hermosas de uno de los rincones ocultos de Sevilla. También en Santa Clara y el momento cumbre, la calle Santa Ana. ¿Cómo lo explicaría un hermano de Calatrava? Mejor es vivirlo.

Unas de las procesiones de Antonio Santiago tras la separación con Ernesto Sanguino. Le acompañaron dos habituales, Jesús Díaz Cruz y Javier Prieto. 

La hermandad continúa con las labores de terminación del paso. Esta vez pudo estrenar el dorado de uno de los respiraderos, la peana de los angelitos y el dibujo de la ornamentación de la mesa del paso. Todo ello realizado por los hermanos Caballero a excepción de la pintura de la base del paso, obra de Ricardo Gil.

Una procesión medida con un exquisito repertorio e interpretación musical de la banda de música de las Cigarreras. Punto y seguido a las glorias. Hasta el 8 de septiembre no volverán siempre con el permiso de un mes de agosto dedicado a María, a la patrona de Sevilla y la Archidiócesis, la Virgen de los Reyes.  (ISLAPASIÓN).

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