Ayer se celebraba el noveno y último día de la Novena preparatoria para la Coronación Canónica de San José, titular de la Parroquia de San José de Cádiz, y que estuvo presidida por el Rvdo P. Cristóbal Flor Domínguez, pbro.,Canciller de nuestra diócesis y párroco de San Tomás de Cádiz, el cual ha meditado sobre "San José, patrón universal de la Iglesia".

Esta última intención, que hace referencia al aniversario que se festeja en este año -150 aniversario- y por la que se ha concedido a la parroquia gaditana el Año Jubilar que estamos viviendo y en el que se encuadra esta Coronación Canónica. 

Esta celebración se ha enmarcado en la fiesta litúrgica de Santa Teresa de Jesús, reformadora de la orden carmelita, Doctora de la Iglesia, Patrona de España e impulsora de la Devoción a San José. El predicador desarrolló que el Papa Pio IX el 8 de diciembre de 1870 proclamaba a San José como patrono universal de la Iglesia y lo hizo incitado por el Espíritu Santo pues gozaba el Santo de veneración durante los siglos y lo hizo, además, por el tiempo tan convulso en el que le tocó ejercer su pontificado. 

Este Papa, que sufrió mucho, y que quedó sitiado dentro de los Estados Pontifícios, vivió pruebas muy duras para la Iglesia. Entonces, el Papa en un momento de debilidad de si mismo y de la Iglesia decide que hay que mirar al cielo buscando protección y desde el cielo le envían a San José como intercesor, según argumentaba el predicador en su homilía.

Otro Papa, León XIII, explicó posteriormente las razones que avalan el patronazgo del Bendito Patriarca. Primero, por ser el esposo de la Santísima Virgen. No se puede entender la vida y el misterio del Glorioso San José si no está unido al amparo de la Virgen. También por ser el Custodio de Cristo y la cabeza de la Sagrada Familia. Al igual que protegía a la familia de Nazaret así debe cuidar a toda la Iglesia.

De esta forma, la misión que tenía en la tierra de cuidar y defender la Sagrada Familia es prolongada desde el cielo para proteger al cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia. No hace nada que no esté dentro del plan de Salvación de Dios. Es en la unidad Santísima de Cristo donde encontramos la naturaleza de esta misión pues necesitó de su padre nutricio, de la protección de la familia, para llegar a nosotros. 

Se presenta de esta forma el Señor frágil y de igual manera somos nosotros, como Iglesia, débiles, aseguraba el predicador. Esa es la verdad, afirmaba "vivimos envueltos en fragilidad y necesitamos constantemente la ayuda del otro, su protección y compañía". 

Continuaba desarrollando el predicador del último día de la Novena que "la Iglesia ha recibido una promesa que es la de estar el Señor siempre con nosotros y esta es la labor encomendada al Patriarca" y añadía que "no podemos estar tranquilos en la tierra si no tenemos los ojos en el cielo, si no tenemos la ayuda de José. Somos vasijas de barro, nuestra experiencia espiritual debe hacernos ver que dentro de ella llevamos el misterio de la vida y ser conscientes de la debilidad de ese conteniente, debemos mirar esa fragilidad, aceptarla, para que podamos amar a la Iglesia como la ama San José, sin condiciones, ya que nadie protege aquello que no ama". 

Por último el predicador afirmaba que "tenemos que tomar el ejemplo de Santa Teresa que quería vivir y morir como hija de la Iglesia" y apostillaba "creemos que podemos con todo, experimentamos la frustración que nos es más que muestra de nuestra soberbia, no es lo mismo sentirse frágiles que frustrados pues lo primero es fruto de la humildad y lo segundo de la soberbia". San José todo lo que hace, lo hace desde el Señor. 

El Canciller ha invitado a los presentes a "acudir a San José cuando nos sintamos débiles, frágiles, cuando los problemas nos abrumen. Id siempre a San José. Lo demás ya se nos dará por su intercesión. Vayamos a San José. El mejor fruto del Año Jubilar, de la novena, el de la Coronación, es el haber puesto la mirada en San José; es el de recordar como comunidad parroquial las virtudes que rodean al Patriarca". (ISLAPASIÓN).

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