A las ocho menos cinco de la tarde, se abrían las puertas del templo gaditano del Carmen y pocos minutos después, el paso de palio de la Virgen del Carmen se asomaba a la Alameda arropado por numerosos gaditanos que se agolpaban en los alrededores para ver salir a la patrona del mar y de la Armada española. 

La Salve marinera sonaba dentro y fuera de la iglesia mientras la Virgen recorría el pasillo central del templo hasta la entrada.

La presidencia de la procesión estaba compuesta por el subdelegado de Defensa en Cádiz, Vicente Pablo Ortells Polo; el delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, Juan Enrique Sánchez Moreno; el concejal Pablo Chaves; el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz, Martín José García; el presidente de Caballeros Hospitalarios, Miguel Ángel Medina, y el hermano mayor de la cofradía del Carmen, José Francisco Trigo Pérez. También se encontraban los dos hermanos mayores anteriores de esta hermandad, Manuel Cotorruelo y José Joaquín León. La Virgen iba escoltada por tres reservistas voluntarios de la Armada. 

Coronación de la Macarena fue la primera marcha que sonó con la Virgen ya en la calle, y con ella el paso de palio enfiló la Alameda Apodaca hasta la calle Zorrilla, donde se introdujo en el corazón de la ciudad para recorrer las calles de su feligresía acompañada en su día por un buen número de gaditanos y visitantes.

Sobresaliente la actuación de la Banda de Música de Nuestra Señora de la Oliva de la sevillana localidad de Salteras que dejó el listón muy alto a la hora de interpretar marchas clásicas y de carácter glorioso. (ISLAPASIÓN).

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